La ópera prima de Javier van de Couter se muestra prometedora, pero su mayor inconveniente radica en la preferencia por un discurso demasiado elocuente, lo que lleva a diálogos evidentes y una narrativa lineal que resalta en exceso las situaciones y conflictos.
'Cerrar los ojos' representa una obra maestra del cine, una muestra pura y refinada del arte cinematográfico. Además, se convierte en un legado fílmico, una manera de cerrar ciclos y abordar pendientes por parte de un director imprescindible.
Minimalista, intimista y contemplativa, Catacora crea con sus dos noactores una presencia conmovedora. Las imágenes fascinantes se complementan con un meticuloso trabajo en las diversas capas de sonido.
Es una comedia que no logra sorprender y resulta bastante predecible, además de tener un enfoque bastante tradicional en su representación de la mujer contemporánea.
Nolan nos sumerge en un parque de diversiones, transportándonos en una montaña rusa a través de múltiples dimensiones. El desafío de ensamblar ese rompecabezas resulta a ratos fascinante, pero puede llegar a ser agotador con el tiempo.
El resultado artístico no alcanza el nivel de las obras más destacadas del director estadounidense. Aunque no es especialmente sutil, en ocasiones logra funcionar en el estilo ostentoso que el director busca.
La película carece de humor y agudeza, y la forma en que los directores tratan a sus personajes no me atrae. Aunque es una obra audaz que presenta numerosas búsquedas e ideas, muchas de ellas no concretan.
Una película que deja una sensación agradable, ideal para el público, con melodías que encantan y una historia de amor sencilla y pura, sin exageraciones ni ostentaciones.
Aborda una historia vinculada a la identidad sexual y la violencia de género de manera efectiva, con una contundencia admirable y un uso noble de recursos.
A pesar de ciertos momentos de sobreactuación que parecen a veces más propios del teatro, la película logra captar el interés del espectador, destacando por su cuidada fotografía y un sonido excepcional, gracias al talento de Diego Poleri y Guido Beremblum.