Este film de Edgardo González Amer presenta numerosos clichés, una dirección poco destacada y personajes secundarios que caen en estereotipos. Además, los conflictos son abordados de manera superficial, lo que le da una sensación de retroceso en comparación con producciones más recientes.
No siempre se presenta de manera armoniosa y fluida como desearía cualquier cineasta, pero dista de ser una experiencia decepcionante. Esta obra se constituye como una valiosa carta de presentación para su directora.
No siempre logra transmitir la sutileza y los detalles que una propuesta de este tipo necesita, careciendo de una profundidad y credibilidad psicológica adecuadas.
La narración se presenta de manera cuidadosa y fluida, aunque en ciertas escenas se siente un exceso, con un toque forzado y manipulador que resulta algo obsceno y morboso.
'Ray & Liz' presenta situaciones extremas que roban la atención y encierran un toque de patetismo. Sin embargo, también hay momentos melancólicos que ofrecen hallazgos poéticos reminiscentes del cine de Terence Davies.
El resultado es una tragicomedia agridulce y en ocasiones desconcertante que, hacia el final, logra encontrar un equilibrio frágil y llega a emocionar sin recurrir a recursos manipulativos.
En sus momentos más destacados, el film logra salir de la dicotomía entre opresión y liberación, así como del conflicto intergeneracional. Sin embargo, en sus partes menos efectivas, resulta algo obvio, predecible y maniqueo.
Una película de chispazos inspirados, construida con retazos, con situaciones aparentemente banales como eje, con planos que esconden más de lo que muestran, pero que así y todo resulta bastante fluida, siempre ligera y disfrutable.
Con un tono enérgico y encantador, este triángulo amoroso presenta momentos notables. Su concepto es sólido y es probable que en el futuro se desarrolle en una serie de televisión.
La puesta en escena es impresionante y las actuaciones transmiten una intensa emoción. Sin embargo, la narración se siente algo sobrecargada por su marcado enfoque moral y el uso excesivo de simbolismos.
Los mejores momentos de 'Casa Coraggio' son aquellos que surgen de manera espontánea, donde la intimidad de los personajes se hace evidente, dejando de lado la perfección visual y la elaboración incesante. Es en esas instancias donde la autenticidad brilla con más fuerza.