Una película que destaca por el talento y la grandiosidad del Hollywood contemporáneo, junto con la impresionante actuación de Watson. El resultado, afortunadamente, va más allá de ser simplemente un ejercicio nostálgico.
Whannell construye un relato utilizando efectos visuales de forma austera y efectiva, respaldado por la solidez y convicción de Moss, lo que permite la creación de escenas climáticas cada vez más inquietantes y, en ocasiones, aterradoras.
Esta remake hollywoodense tiene varios méritos y hallazgos, pero su puesta en escena y sus actuaciones no alcanzan el mismo nivel que en el film original.
El promedio de eficacia de gag por minuto es inferior al de las dos primeras entregas. Sin embargo, sigue siendo una agradable sorpresa dentro del mundo de las comedias de Hollywood.
Una película que oscila entre momentos inspiradores y algunos que no alcanzan su objetivo. No obstante, el resultado general es agradable y refrescante.
Austera, pequeña, lúdica y melancólica, 'Arthur & Diana' logra sobrepasar con su naturalidad, fluidez y simpatía algunos clichés del subgénero de viajes que parecían frenar su evolución.
Una película que se caracteriza por su modestia y su enfoque minimalista, evocando el estilo de Carlos Sorín. Al mismo tiempo, refleja la complejidad y las contradicciones de la Europa contemporánea.
Un mediocre y previsible producto que atraviesa los tópicos básicos y cumple con todos lugares comunes de los subgéneros que podrían definirse como "carrera contra el tiempo" y "juego de gato y ratón".
Con recursos limitados, el guión presenta los elementos necesarios como tensión, suspenso y sorpresas, los cuales son potenciados por la dirección de Alvarez.
Al intentar parodiar a 'La gran estafa', 'Misión: Imposible' y las cintas de James Bond, el filme cae en la trampa de volverse predecible y poco inspirador.
El filme presenta giros intrigantes y una narrativa muy bien elaborada. Los actores brillan, elevando diálogos y escenas que, en manos menos hábiles, podrían haber resultado insípidos.
La adaptación de Billy Ray del filme de Campanella se ve afectada por la falta de calidez y la desconexión generada por las modificaciones realizadas en la trama.
Termina cediendo a los lugares comunes y los estereotipos más rancios. Addison desperdicia el talento de sus protagonistas y, así, la proporción de buenos gags durante la hora y media de enredos es llamativamente baja.
Me parece una lección magistral de actuación, sin embargo, no logro conectar ni sentir empatía por las desdichadas y traumas personajes que presentan. Su dolor no me conmueve en absoluto.
El film, aunque bien producido, carece de fuerza e impacto. Puede ser adecuado para ver en casa, pero no es lo suficientemente atractivo como para justificar un viaje al cine.