Grandes directores presentan un variado compendio de cortos, con los trabajos de Suleiman y Trapero sobresaliendo por encima del resto, aunque la calidad es desigual en esta colección.
Giralt se encargó prácticamente de todos los aspectos, a excepción de la música y el sonido. Su enfoque maximalista y artificioso en las actuaciones puede resultar irritante para quienes prefieren un estilo más naturalista y austero.
El film, sin destacar especialmente y utilizando una variedad de clichés, ofrece una visión amena del mundo de la televisión. Sin embargo, su final convencional le resta un poco de encanto.
Las actuaciones son correctas, pero los dilemas y contradicciones de los personajes en su lucha por el poder son abordados con trazo grueso y no pocos subrayados para una película desesperanzada con moralejas incluidas.
No hay nada particularmente sorprendente, audaz ni disruptivo en 'Dog, un viaje salvaje', pero resulta un film noble, sencillo y eficaz. Sí, un crowdpleaser en toda su dimensión.
Se siente la presión constante de una fórmula que nos sofoca y restringe, convirtiéndonos en prisioneros de un artista que busca controlar nuestra experiencia en lugar de permitirnos ser espectadores libres.
Bognar y Reichert demuestran una admirable curiosidad, paciencia y sensibilidad, características que los posicionan como documentalistas de excelencia al retratar la situación general.
El rigor formal y la solidez narrativa de Menis, acompañado por un excelente equipo técnico, logran que la experiencia intensa de 'María y el Araña', que utiliza pocos diálogos, sea visualmente atractiva. Es una película inteligente y definitivamente necesaria.
Resulta atrapante por momentos y algo tortuoso por otros. Varias de sus subtramas y resoluciones parecen poco creíbles, pero a pesar de ciertos caprichos, estereotipos y arbitrariedades, no se puede calificar como un thriller despreciable.