Una serie amena y encantadora que presenta altibajos en su desarrollo, pero logra involucrar a la misma compañía que la crea. Es un juego (auto)paródico digno de apreciación.
Un excelente regreso de los maestros italianos, que muestran su buen hacer en un film experimental con logros y motivos suficientes para recibir una cálida recomendación.
Nos encontramos ante una primera película que realmente se destaca. Su reconstrucción de época es excepcional, las actuaciones son de un gran nivel, la narración es poderosa y aborda de manera profunda el machismo presente en la sociedad.
Lejos de la seriedad y el mensaje moral típico de la corrección política, 'How to Blow up a Pipeline' se presenta como un thriller explosivo, emocionante y lleno de intensidad.
Es fascinante observar a tres actores de renombre como Hawke, Dafoe y Neill. Aunque su actuación y la película no serán recordadas como obras maestras, logran brindar una hora y media de entretenimiento que vale la pena.
En la segunda mitad, utiliza elementos tradicionales del thriller psicológico con resultados satisfactorios, aunque carecen de originalidad y sorpresa.
Con una cuidadosa dirección que evita excesos, 'Perfect Days' destaca en su representación de maneras simples de hallar la felicidad. Wenders regresa en plena forma, y este regreso merece ser celebrado.
La película explora temas sociales y personales sin emitir juicios, trascendiendo la tradicional división entre buenos y malos. Se presenta como un cine inteligente y de resistencia.
Un film intensamente profundo que muestra a un Hong revitalizado, dejando atrás la fatiga de narraciones anteriores. El director regresa con todo su esplendor, ofreciendo una experiencia visual y emocional inigualable.
Un relato muy bien concretado y articulado a partir de más de 300 horas de materiales desarrollados dentro del juego. En definitiva, un proyecto tan bizarro como a la larga fascinante.
Presenta un montaje excepcional que mantiene un ritmo constante, acompañado de una clara exposición y un análisis profundo. Es un acercamiento significativo a un fenómeno que logró unir y fortalecer la identidad de una sociedad.
Los testimonios presentados y la fuerza de las imágenes de archivo ofrecen una perspectiva crítica que ayuda a contextualizar los acontecimientos de uno de los episodios más oscuros en la historia de Estados Unidos.
El film elude el melodrama evidente, prefiriendo un enfoque austero que aporta una ligereza agradable. Esta elección no se traduce en superficialidad, sino que aporta profundidad a la narrativa.