Un cine político, urgente y combativo que recuerda por momentos al Laurent Cantet de 'Recursos humanos' y a algunos títulos de la filmografía del británico Ken Loach.
Un viaje sorprendente y revelador, que muestra con respeto y sin prejuicios el corazón de una sociedad y su idiosincrasia, aspectos que nos son completamente desconocidos.
Wang Bing, a través de su riguroso enfoque artístico y su profunda sensibilidad, nos ofrece una visión humana y humanista sobre la valiosa contribución de los jóvenes menos formados a la maquinaria china.
A pesar del indiscutible talento e inteligencia de Estibaliz Urresola Solaguren, la narrativa alcanza su verdadero potencial cuando Sofía Otero se adentra en la complejidad de la identidad de género en la infancia.
Un film intensamente profundo que muestra a un Hong revitalizado, dejando atrás la fatiga de narraciones anteriores. El director regresa con todo su esplendor, ofreciendo una experiencia visual y emocional inigualable.
Presenta un montaje excepcional que mantiene un ritmo constante, acompañado de una clara exposición y un análisis profundo. Es un acercamiento significativo a un fenómeno que logró unir y fortalecer la identidad de una sociedad.
Nos encontramos ante una primera película que realmente se destaca. Su reconstrucción de época es excepcional, las actuaciones son de un gran nivel, la narración es poderosa y aborda de manera profunda el machismo presente en la sociedad.
El film elude el melodrama evidente, prefiriendo un enfoque austero que aporta una ligereza agradable. Esta elección no se traduce en superficialidad, sino que aporta profundidad a la narrativa.
Es fascinante observar a tres actores de renombre como Hawke, Dafoe y Neill. Aunque su actuación y la película no serán recordadas como obras maestras, logran brindar una hora y media de entretenimiento que vale la pena.
La primera película del guionista y director Parker Finn se desarrolla con astucia en el ámbito del terror psicológico durante gran parte de su duración, que se acerca a las dos horas.
Es un thriller psicológico que utiliza recursos engañosos y manipuladores, atrapando al público en una trama donde es difícil discernir entre la realidad y una posible burla.
No se trata de una película excepcional ni de grandes sorpresas, pero logra funcionar adecuadamente en su propuesta y mantiene el interés hasta el final. Eso ya es significativo.
Un film bien construido a partir de un guión preciso e ingenioso, con múltiples vueltas de tuerca que esta vez no irritan sino que mantienen el interés del espectador.
A Serra, al elegir este tema, demuestra una valentía notable, sin preocuparse por las opiniones ajenas. 'Tardes de soledad' se transforma así en un relato cautivador, una expresión personal y, sobre todo, en una obra de arte indiscutible.
El resultado es un film obvio y previsible que conduce a los espectadores como se somete a los toros en las plazas: sin demasiados matices, en un trayecto prefijado hacia un destino trágico.
Película humilde como sus protagonistas, melancólica como los decadentes barrios porteños donde transcurre, solitaria como las rutas del Sur. Así es 'Mundo grúa', un excelente film.