La película carece de humor y agudeza, y la forma en que los directores tratan a sus personajes no me atrae. Aunque es una obra audaz que presenta numerosas búsquedas e ideas, muchas de ellas no concretan.
La historia de Christine se sumerge en sus emociones más profundas. En ocasiones, sus acciones parecen surgir del deseo, mientras que en otras, se ven impulsadas por la rebeldía, la frustración y el desencanto.
Wang Bing, a través de su riguroso enfoque artístico y su profunda sensibilidad, nos ofrece una visión humana y humanista sobre la valiosa contribución de los jóvenes menos formados a la maquinaria china.
A pesar de ciertos momentos de sobreactuación que parecen a veces más propios del teatro, la película logra captar el interés del espectador, destacando por su cuidada fotografía y un sonido excepcional, gracias al talento de Diego Poleri y Guido Beremblum.
'Cerrar los ojos' representa una obra maestra del cine, una muestra pura y refinada del arte cinematográfico. Además, se convierte en un legado fílmico, una manera de cerrar ciclos y abordar pendientes por parte de un director imprescindible.
El final se presenta de forma hermosa y significativa, pero también transmite una sensación de amenaza. A diferencia del 90% de las otras películas en taquilla, esta es una obra, desafortunadamente, destinada a un público reducido.
Es más arriesgada en su enfoque, aunque le falta ese atractivo masivo que tenía 'Las cinéphilas'. A pesar de eso, esta celebración de una épica oculta siempre resulta interesante y, en ocasiones, incluso cautivadora.
Return to Dust, aunque en ciertos momentos carezca de sutileza, es una película austera en su forma, que impacta con su belleza, dolor y un enfoque profundamente humanista, además de ser lírica y arriesgada.
Una película que deja una sensación agradable, ideal para el público, con melodías que encantan y una historia de amor sencilla y pura, sin exageraciones ni ostentaciones.