No hay audacias formales ni grandes revelaciones, pero Williams siempre es encantador y la película que lo homenajea logra transmitir esa simpatía y sencillez.
Curubeto presenta un intrigante mosaico creado desde la perspectiva tanto del aficionado como del estudioso. A pesar de algunas inconsistencias, es un esfuerzo notable y, en muchos de sus momentos, cautivador.
Torres se convierte en la figura central de la narración, llevando la historia a un nivel superior en comparación con otros documentales de este estilo, a pesar de las contribuciones de Anabella y Andrea del Boca.
El resultado es un relato que carece de sorpresas o descubrimientos. Es un cine veloz, una obra mediocre, una película pasajera que se desvanecerá de nuestra memoria en poco tiempo.
La repetición de clichés resulta en un producto no solo predecible, sino también carente de originalidad, llegando a ser incluso fatigante en ciertos momentos.
Decepcionante arranque de una nueva franquicia juvenil que parece haber sido diseñada para replicar el éxito de la saga protagonizada por Jennifer Lawrence.
La película se caracteriza por su desprejuicio, sensibilidad y nobleza, ofreciendo una fluidez y frescura excepcionales. La dirección de Federico Luis es destacable y se logra una conexión impresionante con el elenco.
El documental se presenta como una pieza educativa y, en ciertos momentos, pintoresca. Aunque es agradable de ver, se desvanecerá entre obras más impactantes y significativas del singular y curioso realizador alemán.
Inicialmente, se presenta como un documental acompañado de música, edición y narración grandiosas, pero al final resulta ser un relato sobre fracasos múltiples. Es un intento de gestión de marca que no logra cumplir con su objetivo.
Un documental que impacta por su análisis profundo de la psicología humana y su cruda representación de la dinámica de la industria del entretenimiento.