La obsesión por cerrar cada aspecto de la trama lleva al guión a agotar sus recursos, no solo poniendo a prueba lo creíble, sino también reduciendo a los personajes a meros títeres que solo hablan.
El cuarto largometraje del director de "Sin aliento", con Anna Karina en el papel protagónico, se destaca como una de las obras más bellas y pulidas de su filmografía, y se sitúa como la más melancólica y trágica dentro de su legado cinematográfico.
Un film con algunos sustos sutiles, escenas menos sangrientas y una narrativa poco emocionante. Se siente como una más en la larga lista de películas de terror actuales que cumplen con el expediente pero carecen de originalidad.
Se invita a trazar con elegancia y claridad la figura de lo siniestro. Temas como el poder, la riqueza, la locura y un toque de hipnosis se entrelazan en una película que evoca claramente el estilo de Hitchcock.
El film de Lioret centra su atención en las relaciones interpersonales, lo que se traduce en numerosos aciertos. Es una obra efectiva dentro de un género pocas veces reconocido: el drama del descubrimiento de las raíces y la identidad.
Un film desparejo, irreverente en su estilo y biempensante en su filosofía, una película donde conviven la inteligencia a la hora de poner en choque anacronismos y estereotipos y ciertos excesos argumentales.
El realizador griego, conocido por su estilo controvertido, utiliza el clásico formato de trilogía para crear una comedia oscura y peculiar que presenta altibajos en su efectividad.
Broche de oro de una trilogía de historias que demuestran, sin duda alguna, el enorme talento de Hamaguchi, uno de los cineastas indispensables del cine nipón contemporáneo.
El film convierte su bajo presupuesto y su estilo de rodaje independiente en una fortaleza, evocando la estética y ética del venerado John Cassavetes, a quien Giralt, al igual que muchos cineastas, admira sin reservas.
El realizador francés Xavier Giannoli vuelve a utilizar una fórmula narrativa que le ha brindado éxito en el pasado, creando un universo realista y creíble que se fundamenta en la estructura clásica de tres actos.
Todo resulta bastante absurdo, y cada nueva capa de interpretación solo intensifica esa percepción. La película es consciente de esto, pero no logra hacerlo de forma lo suficientemente clara y honesta como para dar ese gran paso y tomarse todo con humor.
El nuevo largometraje de Brian Helgeland impacta como un violento y doloroso encuentro con el suelo. Es un drama que narra la historia de un grupo de pescadores, quienes luchan por mantenerse a flote en medio de sus adversidades.