Madonna comete el error de enfocarse en una pareja contemporánea en lugar de narrar la historia de Eduardo VIII y Wallis Simpson. Cuando finalmente lo hace, la película se vuelve considerablemente más interesante.
El director Jon Chu se divierte y también logra divertir al espectador con un lujoso y, en ocasiones, hilarante despliegue de mansiones, vestuarios, joyas, autos y fiestas extravagantes.
El director de la exitosa saga española logra desprenderse rápidamente del formato de reality en una película que no escatima en truculencias, humor negro ni efectos creativos.
Tiene el mérito adicional de estrenarse en un momento donde las antiguas audacias del director casi no serían aprobadas por la dictadura de la corrección política.
Es floja con ganas a todo nivel -empezando por las pésimas actuaciones de los protagonistas- pero al menos es muy generosa en gore y violencia gratuita. Algo es algo.
No tiene el estilo narrativo más fluido del mundo, pero sin dudas ofrece la dosis de gore, acción y suspenso como para mantener la atención de los amantes del género.
Una rareza que parece salida de un libro de ciencia ficción de vanguardia; un film de los que nunca se ven en cable, por lo que los fans del género no deben perderlo en cine.
Lástima que hacia el final no pueden evitar excesos hacia el melodrama, lo que no implica que en el medio no aporten electrizantes escenas de suspenso y auténtico terror, con un realismo poco común.
La premisa de este thriller mediático dirigido por Jodie Foster podría haber dado lugar a una película más original y entretenida. Sin embargo, la directora decidió enfocarse en transmitir un mensaje característico de la era de los indignados.
Más ellá de estos picos de talento y algunas buenas descripciones de un mal clima oficinesco, esto no es 'Wall Street', le falta intensidad dramática y el dinamismo que necesita toda película realmente eficaz.
Un thriller con una trama absurda que, a pesar de ello, resulta bastante entretenido, en parte gracias a actuaciones secundarias destacadas, como la del convincente Robert De Niro.
El resultado es recomendable no sólo para las varias generaciones que crecieron con Rocky, sino también para los jóvenes que tomaron contacto con la primera 'Creed'.
Parte de una astuta idea, comienza como comedia negra y poco a poco va cayendo en el melodrama. Aun así, se deja ver con interés gracias a la entrega de Stallone y De Niro, y buenos actores de reparto.
Lo hibrido y desparejo del conjunto no impide que haya una buena cantidad de escenas lo suficientemente temibles como para conformar a los aficionados al género.