El guión presenta algunas soluciones simplistas hacia el desenlace, lo que no contribuye al equilibrio de un filme que ha recibido múltiples premios y nominaciones al Oscar. A pesar de sus méritos, resulta difícil determinar a quién podría recomendarse.
Éste es un film de imágenes y de proezas técnicas y estéticas que se destacan entre lo más audaz en la carrera de un cineasta ya de por sí muy poco convencional.
Algunos gags y personajes secundarios logran ser divertidos, lo que genera risas en momentos puntuales. Además, los escenarios de Marsella y la variada banda sonora, impregnada de hip hop y pop francés, contribuyen a la experiencia.
La película destaca por su generosa dosis de gore y por los chistes ocurridos sobre la historia del rock y la banda principal. Sin embargo, su trama no logra mantenerse por casi dos horas, dando la sensación de ser un sketch de televisión.
Un mérito de estos renovados 'Locos Addams' es su capacidad de entretener al público de todas las edades, mas allá de que los buenos gags y las situaciones.
No todos los relatos de 'Cuentos de Halloween' poseen el mismo nivel, aunque casi ninguno resulta aburrido. En cambio, hay tres o cuatro que son realmente buenos, lo que hace que pueda recomendar la película.
Más allá de que no tiene mayores pretensiones, hay simples y eficaces efectos especiales y otros detalles simpáticos. Sin embargo, el chiste no se sostiene durante toda la película y, en algún momento de la proyección, la broma termina por agotarse.
La película presenta una trama bastante predecible que transcurre de manera suave, con un enfoque naturalista. Esto, sin embargo, no contribuye a que la comedia dramática sea notablemente cómica ni especialmente intensa. Aun así, incluye un toque de ambos elementos, lo que permite avanzar sin caer en el aburrimiento.
Una comedia original que se sostiene en las dos sólidas actuaciones de actrices tan diferentes como Charlize Theron y Mackenzie Davis, que trabajan en dos registros distintos y sin que cada una de ellas deje de lucirse a su manera.
El protagonista, el veterano Fabrice Luchini, es un maestro, y el subtitulado salva adecuadamente los juegos verbales del original. Quienes no se salvan del todo son los libretistas.
Las buenas actuaciones contribuyen a la apreciación de esta reunión de personas aparentemente civilizadas. Sin embargo, el verdadero destaque lo tiene Bruno Ganz, quien interpreta a un aromaterapeuta que resulta completamente inapropiado en la fiesta de la ministra.
Payne logra atrapar al espectador con un estilo de comedia clásica de ciencia ficción, incorporando elementos inesperados como un humor negro incisivo y un romance sensible, todo respaldado por una cautivadora puesta en escena.