Una comedia original que se sostiene en las dos sólidas actuaciones de actrices tan diferentes como Charlize Theron y Mackenzie Davis, que trabajan en dos registros distintos y sin que cada una de ellas deje de lucirse a su manera.
El protagonista, el veterano Fabrice Luchini, es un maestro, y el subtitulado salva adecuadamente los juegos verbales del original. Quienes no se salvan del todo son los libretistas.
Algunos gags son divertidos, pero otros se quedan en el camino apoyándose solamente en la gracia de la estrella, que por momentos casi hace de ella misma.
Las buenas actuaciones contribuyen a la apreciación de esta reunión de personas aparentemente civilizadas. Sin embargo, el verdadero destaque lo tiene Bruno Ganz, quien interpreta a un aromaterapeuta que resulta completamente inapropiado en la fiesta de la ministra.
Payne logra atrapar al espectador con un estilo de comedia clásica de ciencia ficción, incorporando elementos inesperados como un humor negro incisivo y un romance sensible, todo respaldado por una cautivadora puesta en escena.
Moll ofrece una perspectiva casi alucinante de la vida diaria, intensificando la locura de manera gradual hasta alcanzar un total disparate. Para lograrlo, cuenta con actuaciones excepcionales que sostienen la narrativa.
Jonathan Demme, quien tiene amplia experiencia en el ámbito del rock, logra manejar el ritmo de la película, aunque no consigue evitar que muchas de las escenas transmitan una sensación de déjà vu.
Sólo cuando el clima se oscurece un poco empieza a meterse más de lleno en el personaje de doble vida. La película es mas rara que realmente buena, aunque de todos modos tiene sus momentos.
Alex de la Iglesia combina su admiración por Billy Wilder y su venerado Berlanga en una comedia oscura, llena de gags ingeniosos y mostrando todo el talento del gran director español.
Es una película rara, que por momentos es genuinamente divertida y a veces se pasa de la raya, pero está muy bien actuada y parte de una idea ciento por ciento original.
Hay varios detalles en contra, empezando por algunas inconsistencias en el ritmo narrativo y varios otros recursos visuales que parecen destinados a que la imagen básicamente distraiga y reste verosimilitud al conjunto.
Hay imágenes sin desperdicio y un grado de gore superior al de otras producciones Marvel debido a las furibundas características del marciano protagónico.
Lo que desequilibra la corta duración de esta película, que nunca deja de ser divertida, son los flashbacks en blanco y negro e inglés en secuencias que no aportan mucho salvo cortar la acción principal.
El humor negro y picaresco de este superhéroe, más la violencia exagerada y la talentosa dirección de Tim Miller sirven para que este nuevo Marvel guarro sea recomendable.