Un mérito de estos renovados 'Locos Addams' es su capacidad de entretener al público de todas las edades, mas allá de que los buenos gags y las situaciones.
No todos los relatos de 'Cuentos de Halloween' poseen el mismo nivel, aunque casi ninguno resulta aburrido. En cambio, hay tres o cuatro que son realmente buenos, lo que hace que pueda recomendar la película.
Más allá de que no tiene mayores pretensiones, hay simples y eficaces efectos especiales y otros detalles simpáticos. Sin embargo, el chiste no se sostiene durante toda la película y, en algún momento de la proyección, la broma termina por agotarse.
La película presenta una trama bastante predecible que transcurre de manera suave, con un enfoque naturalista. Esto, sin embargo, no contribuye a que la comedia dramática sea notablemente cómica ni especialmente intensa. Aun así, incluye un toque de ambos elementos, lo que permite avanzar sin caer en el aburrimiento.
Un sólido thriller con algo que decir. Es, sobre todo, un gran espectáculo para el talento de McKellen, que se luce como nunca. Una Helen Mirren extremadamente contenida le sigue el juego.
Una comedia original que se sostiene en las dos sólidas actuaciones de actrices tan diferentes como Charlize Theron y Mackenzie Davis, que trabajan en dos registros distintos y sin que cada una de ellas deje de lucirse a su manera.
El protagonista, el veterano Fabrice Luchini, es un maestro, y el subtitulado salva adecuadamente los juegos verbales del original. Quienes no se salvan del todo son los libretistas.
Algunos gags son divertidos, pero otros se quedan en el camino apoyándose solamente en la gracia de la estrella, que por momentos casi hace de ella misma.
Las buenas actuaciones contribuyen a la apreciación de esta reunión de personas aparentemente civilizadas. Sin embargo, el verdadero destaque lo tiene Bruno Ganz, quien interpreta a un aromaterapeuta que resulta completamente inapropiado en la fiesta de la ministra.
Payne logra atrapar al espectador con un estilo de comedia clásica de ciencia ficción, incorporando elementos inesperados como un humor negro incisivo y un romance sensible, todo respaldado por una cautivadora puesta en escena.
Moll ofrece una perspectiva casi alucinante de la vida diaria, intensificando la locura de manera gradual hasta alcanzar un total disparate. Para lograrlo, cuenta con actuaciones excepcionales que sostienen la narrativa.
Diego Peretti es un actor talentoso que logra mantener el interés en casi todo momento, incluso en situaciones poco creíbles, aunque no logra aportar el humor necesario para toda la película.
Jonathan Demme, quien tiene amplia experiencia en el ámbito del rock, logra manejar el ritmo de la película, aunque no consigue evitar que muchas de las escenas transmitan una sensación de déjà vu.
La primera parte de 'No se aceptan devoluciones' es entretenida y cuenta con escenas de animación visualmente impactantes. Sin embargo, los giros en la trama se vuelven repetitivos y el tono melodramático resulta cada vez más incómodo.