Cuando la película se atreve a encarar las situaciones más fuertes ideadas por el autor de la novela, la intensidad aumenta a niveles propios del mejor cine fantástico, pero lamentablemente el director prefiere las cosas tibias y no se juega del todo.
Lo más destacado de '¡Malditos sean!' es su prólogo, que conecta de manera efectiva los diferentes episodios. A pesar de algunos altibajos, el resto de la trama logra mantener el interés del espectador hasta un desenlace que no decepciona.
No alcanza el nivel de intensidad de otras películas del mismo género, sin embargo, se presenta como una buena opción de entretenimiento, complementada con visuales muy atractivas.
El director logra capturar de manera convincente el ambiente, pareciendo como si realmente conociera cada rincón. Sin embargo, en la parte final de la película, su enfoque se torna excesivo y la credibilidad de la historia se ve comprometida.
La idea central es atractiva, sin embargo, el filme no logra establecer un tono adecuado y tarda demasiado en comenzar. Se necesita esperar más de treinta minutos para que la trama adquiera intensidad, y aun así, el ritmo es irregular.
Las actuaciones y algunos buenos diálogos justifican la visión de “Terapia en Broadway”, comedia sin el ritmo ni el cuidado visual del Bogdanovich de otrora.
Jack Earle Haley presenta un Krueger más serio. Cuando este villano onírico comienza a tomar forma a través de un humor oscuro y sarcástico, la historia se estanca y la película concluye de manera bastante predecible.
Herzog maximiza todos los aspectos visuales, brindando una experiencia que invita a la reflexión del espectador mucho tiempo después de terminar la película.
La historia presenta giros inesperados, algunos más sorprendentes que otros. Aunque el desenlace no genera asombro, ciertamente logra ofrecer un momento de entretenimiento para todos.
Lo más destacable de la película son los ambientes de intensa sordidez que rodean cada asesinato, además de contar con dos secuencias de acción impresionantes que realmente hacen valer la experiencia cinematográfica.
Es una digna despedida para Paul Walker, ya que está al mismo nivel de las películas de superacción arrolladora que hicieron famoso en vida a uno de los héroes de la saga de 'Rápido y furioso'.