La acción sobrenatural no se presenta hasta bien entrada la proyección. A partir de ese momento, la trama mejora, lo que le permite a esta película de calidad promedio ganarse su lugar, destacándose por sus elementos originales provenientes de Rumania.
La actuación de Lin Shaye, quien interpreta a la psíquica, destaca notablemente. Su capacidad para transmitir la angustia generada por los encuentros con el más allá es impresionante.
Las actuaciones y algunos buenos diálogos justifican la visión de “Terapia en Broadway”, comedia sin el ritmo ni el cuidado visual del Bogdanovich de otrora.
Jack Earle Haley presenta un Krueger más serio. Cuando este villano onírico comienza a tomar forma a través de un humor oscuro y sarcástico, la historia se estanca y la película concluye de manera bastante predecible.
Es una comedia brillantemente interpretada, repleta de momentos cómicos, algunos de ellos bastante inusuales, y con una capa emocional que añade un toque dramático a la historia.
Es la secuela más cruda del inolvidable original con Chevy Chase, y lo cierto es que consigue explosiones de carcajadas y también muchas risas incómodas al llevar la sátira a niveles demasiado oscuros.
La excelente música y las hermosísimas imágenes ayudan a terminar de redondear esta gran película, totalmente distinta de cualquier cosa a la que el espectador pueda estar acostumbrado.
Un western auténtico que mezcla elementos terroríficos de gran oscuridad y violencia. Al mismo tiempo, ofrece los momentos de gloria épica que son esenciales en este género.
La historia presenta giros inesperados, algunos más sorprendentes que otros. Aunque el desenlace no genera asombro, ciertamente logra ofrecer un momento de entretenimiento para todos.
El estilo ligero y la falta de consistencia en el guión evidencian que la nueva 'El vengador del futuro' es una remake que no aporta nada nuevo, haciendo que se eche de menos la versión original de Verhoeven.