El filme podría resultar más ameno si no dependiera únicamente de un truco visual: se presenta completamente desde la perspectiva de Robocop durante su proceso de ensamblaje.
La pareja principal logra mantener el interés en esta comedia, que podría haber explotado mejor el potencial visual del entorno y otros aspectos formales. A pesar de sus defectos, resulta ser bastante entretenida.
Lo peor de todo es que el folletín podría haber terminado en una boda digna de una telenovela. Quizá no hubiera sido lo más original, pero al menos habría dejado una huella en la historia.
Esta película logra generar la tensión necesaria para cautivar a los seguidores de las entregas previas y a los amantes del género fantástico en su conjunto.
Desde el inicio de la acción, la película se mantiene en un ritmo constante, lo que hace que, a pesar de su falta de profundidad, sea muy divertida de ver.
La dirección de arte presenta impresionantes paisajes futuristas, que junto con las secuencias de acción, destacan en la película. Su duración de casi dos horas y media podría parecer excesiva, pero incluye momentos que la hacen valiosa.
Entendiendo que el argumento es pésimo, y que los personajes básicamente repiten forzadamente lo que hacían en el film anterior, queda claro que esta comedia no tiene el toque Lubitsch.
La película navega a través de diversos géneros, abarcando el suspenso, el cine negro, la violencia extrema y la comedia oscura. Una posible crítica sería su duración, que puede sentirse un tanto excesiva.
Sin duda destaca por su originalidad, aunque el esfuerzo de tres actores en un escenario reducido la transforma en un filme de terror íntimo que en ciertos momentos resulta más cautivador que realmente impactante.
Benicio del Toro interpreta a un aterrador narcotraficante mexicano, mientras que Salma Hayek, en un papel sorprendente, encarna a la reina de su cartel. La película presenta un policial con altibajos, pero está repleta de elementos originales, tensión y toques de humor negro.
Los villanos son realmente tan horribles como deberían ser los que se dedican a secuestrar niños, y las persecuciones automovilísticas están muy bien filmadas.
Aun con sus imperfecciones, el uso excepcional del paisaje, el enfoque moderno y local del western, las destacadas actuaciones y las creativas escenas de acción hacen que 'El ardor' sea una película digna de ver.
Las imágenes son atractivas, e incluso hay hallazgos como virar la fotografía a tonos verdes y rojos plenos en algunos climax dramáticos. Los fans del fantástico criollo la van a saber apreciarla.
Película que se enfoca demasiado en el melodrama nacional, descuidando las escenas de acción y combate, lo que provoca una sensación de lentitud en el desarrollo.