Cuenta con destacadas actuaciones y, a pesar de su estilo de cámaras en constante movimiento, ofrece buenas imágenes y una fotografía atractiva. La película podría haber alcanzado un mayor potencial si no fuese por la incesante movilidad de la cámara.
Una especie de ejercicio de estilo en descontroles de todo tipo, que tiene a su favor un corrosivo y constante sentido del humor, imágenes formidables y una banda de sonido sin desperdicio.
Una formidable película de ciencia ficción escrita y dirigida por el creador de 'Lost', J.J. Abrams, que trae de regreso al Spielberg productor que en los 80 potenciaba al máximo nivel el trabajo de otros directores.
La trama incoherente de 'Luna de miel en familia' le permite algunos momentos graciosos a Drew Barrymore, el principal apoyo del humor y los gags más o menos eficaces que tiene el film.
La película es un poco más larga de lo necesario y no siempre pareja, pero está muy bien filmada y se aproxima al tema de una manera original y novedosa, lo que se advierte también en su actractiva forma de unir el ajedrez con el rock, el flower power y la cultura pop en general.
Es una película que ningún fan del director querría perderse, con un genial contraste visual entre la miseria de la caravana y el brillo art deco de la gran ciudad, con una direccion de arte y fotografía para la antología.
Lo más rescatable de este denso melodrama mal disfrazado de policial es la actuación de Emily Blunt y algunas escenas eróticas con Haley Bennet, que interpreta a la chica desaparecida.
Joaquin Phoenix brilla de manera notable en la primera parte del cautivador film de Paul Thomas Anderson, mientras que Philip Seymour Hoffman consigue plasmar todo el carisma necesario para que su personaje, un gurú, logre atrapar a una multitud en sus disparatadas ideas.
Cuando la catástrofe se desata, la película muestra una fusión de fotografía y montaje impecables. El efecto de montaña rusa que busca el director se mantiene sin interrupciones.
Es una comedia suave y sencilla, que evita caer en lo sensiblero, pero que transmite un sentimiento auténtico. Es típicamente italiana y, a la vez, logra profundizar en temas significativos.
Es mejor que la película anterior, pero no logra estar a la altura de la primera. A los fans se les puede mencionar que, al menos, encontrarán un par de escenas deslumbrantes en las excesivas dos horas y media que dura.
La única preocupación del director Bill Holderman es ofrecer la escena adecuada para que cada una de estas figuras brille, y suele conseguir incluir a varias de las protagonistas en una misma secuencia.
Hay dos factores que apuntalan la película: la calidad de las actuaciones, destacando especialmente la del elenco juvenil, que ofrece interpretaciones auténticas y convincentes. Además, la música actúa como un elemento cohesivo.