Este interesante documental del célebre grupo de rock argentino Ratones Paranoicos, que se formó en los años 80, ofrece una mirada sincera y sin adornos sobre la vida íntima de una banda que siempre estuvo al borde.
Si has visto la ficción o estás familiarizado con su historia, no encontrarás grandes sorpresas en este documental. Lo más destacable es la recuperación de momentos clave. Es un documental oficial, respaldado por la empresa familiar Rocket.
Un documental que de una manera bastante tradicional pero efectiva, cuenta la historia de este movimiento y los cambios que vivió a lo largo de los ’80.
Me gustan muchas cosas, pero cuando adoptan ese fervor hipertradicionalista al estilo 'skiffle band', ese ritmo tan caótico para quienes no saben bailar me resulta casi tan molesto como el de nuestra murga.
La película captura un espíritu crudo y directo, similar al de los álbumes de la serie 'American Recording', producidos por Rick Rubin. Su autenticidad y sinceridad se sienten a lo largo de la historia, evocando la esencia de esas grabaciones inolvidables.
El filme resulta intrigante, aunque la constante presencia del director y su afán de destacar su relación con Williams puede llegar a ser un tanto cansina.
Quizás no sea un documental revelador, ya que no hay mucho por descubrir en el tema. Sin embargo, la realizadora logra eludir los enfoques más evidentes y exagerados, intentando que esos mundos en conflicto se reconozcan entre ellos.
Emotiva y conmovedora, IBELIN es una película que provoca lágrimas en más de una ocasión. Su esencia evoca el espíritu de '¡Qué bello es vivir!', el icónico film de Frank Capra.
La película, que al principio mostraba un gran potencial, gradualmente pierde su enfoque, como si los cineastas en la sala de edición se hubieran quedado sin la inspiración necesaria para continuar.
La película aborda temas contemporáneos y complejos, pero la directora opta por un enfoque más ligero, permitiendo que las ideas se desarrollen sin caer en una atmósfera dramática excesiva.
Esta adaptación de la última novela de Jane Austen conserva el contexto histórico, pero introduce un enfoque humorístico y contemporáneo que no logra integrarse de manera efectiva.