Aunque no logre el mismo impacto que su predecesora, 'Petite maman' se presenta como un relato sensitivo y adecuado para el público infantil, considerando las limitaciones de producción y la visión única de la directora.
Isabelle Huppert brilla una vez más en la obra de la directora de "Eden", explorando temas como el paso del tiempo y el choque entre generaciones, a medida que se acerca la etapa tan temida de la tercera edad.
El problema de la película es que expone su argumento de forma excesivamente simple, con ideas, diálogos y situaciones que carecen de la profundidad y complejidad necesarias.
La complejidad de los elementos narrativos puede causar confusión por su elaborado entrelazado de sucesos, visiones y metáforas. Sin embargo, la historia que presenta Mysius y su forma sensual de abordarla hacen que la película brille más allá de su guion.
Una realización bastante mediocre y descuidada para contar una historia tan fascinante que, pese a esos problemas, es imposible no estar viéndola y asombrándose a cada minuto.
Es de esas películas que se meten bajo la piel e incomodan, poniendo al espectador a enfrentarse a algunos miedos difíciles de manejar, pasando de la identificación a la distancia con el cada vez más desesperado y desesperante protagonista.
A pesar de que es un filme arriesgado que no siempre cumple con los desafíos tonales que se plantea, resulta ser un ejercicio cautivador de un director que opta por alejarse de lo convencional y aventurarse en terrenos poco explorados.
Intenta, sin mucho éxito, replicar la exitosa fórmula de 'Coda'. No es una película que se grabará en la memoria, a excepción de algunos momentos divertidos.
Curiosa y temáticamente fascinante. Son muchos los temas que dispara la película, a tal punto que se disfruta más dejándose llevar por esas tangentes que pensando en cuestiones formales o estructurales.
La película evoca una profunda sensación de desamparo y angustia, al tiempo que sugiere una tenue esperanza vinculada al refugio familiar que logran crear, a pesar de un entorno hostil que parece estar en su contra.
En esencia, se trata de un emotivo relato de crecimiento de una adolescente que se ve forzada a madurar de repente al enfrentar una serie de situaciones que la confrontan con una dura y cruda realidad.
Una propuesta alternativa. Ya sea que lo consideren folk horror o terror de autor, eso no importa. Lo esencial es que estamos ante una película excelente.
La película, que había destacado por su uso moderado de recursos, se adentra en una serie de clichés y situaciones predecibles, desde las cómicas hasta las emocionales, que resultan algo manipuladoras.
La película comienza a perder fuerza a medida que avanza. En los momentos culminantes, en lugar de intensificarse, se enfría, reflejando las distancias físicas y emocionales que surgen entre los personajes principales.
Es una historia intrincada que alterna entre situaciones severas y escenas tiernas. Sin embargo, bajo el enfoque de Le Duc, se transforma en un relato peculiar, combinando elementos extravagantes con toques emotivos más tradicionales.