Funciona de a ratos; finalmente, demuestra que una estrella de cine como Zeta-Jones puede dar un impulso a una película que, de otra forma, carecería de él.
Es una película de bajo perfil. Agradable y sutil, carece de grandes aspiraciones salvo por el trabajo de efectos visuales que resalta la diferencia de altura.
El filme no logra nunca encontrar un tono apropiado. Su humor es muy banal y su trama no logra nunca salir de las reglas básicas del “best seller de aeropuerto”.
Es complicado no sentirse algo irritado ante tantos clichés, pero el carisma de los protagonistas y la calidez de su historia de amor ayudan a que la comedia perdure a pesar de esos estereotipos.
No sobresale en originalidad ni en modernidad, y su exploración de temas no es excepcional. Es una comedia sencilla, pero cada vez que la actriz aparece en escena, la serie cobra vida y se destaca.
La película de Miller es una experiencia caótica y única, donde la narrativa se presenta de manera poética. El placer que brinda 'Llegó a mí' está ligado a la paciencia y tolerancia del público hacia su particular estilo narrativo.
En esta comedia romántica poco se puede destacar. Lo que realmente molesta es la escasez de esfuerzo para crear algo original, ya que se limita a apilar cliché tras cliché.
Es una película que explora su propia naturaleza y forma de realización. La dirección es impecable, con una atención al detalle que sorprende. Cada elemento está precisamente colocado, sin excesos ni faltantes.
Es una estrategia publicitaria que al mismo tiempo refleja un genuino intento de volver a las raíces, reconsiderar la trayectoria del grupo y extraer lecciones de los fallos anteriores.
Atractivo y desparejo, con sus ventajas y desventajas, no puede considerarse totalmente como una película, sino más bien como una serie de clips y momentos que funcionan como un espectáculo en vivo para promover el álbum.
Es complicado que la realidad no influya en la percepción de 'El desertor'. Tal vez, si esta película se hubiera presentado en un contexto más acorde a su época, podría haberme parecido más atractiva y, al menos, más fresca y desenfadada.
La dirección de la película muestra una firmeza propia del género bélico; todo gira en torno a Jordan, quien enfrenta desafíos complejos de manera convincente. Su entrega y pasión son elementos clave que hacen que cada momento resulte creíble.
A pesar de ciertos momentos cómicos que no logran impactar y de que se extiende demasiado con sus 130 minutos, el resultado es positivo. Se presenta como un drama sólido, lleno de empatía y sutileza.
Es un retrato desigual de la Rumania actual. Si se eliminara el tercer episodio, tendríamos una película de dos horas más coherente de un director talentoso que, en ocasiones, parece no alcanzar todo su potencial.