No estamos ante una versión radical ni extremadamente revisionista; simplemente, se vuelve a narrar la liberación del pueblo judío de la esclavitud en Egipto.
Abrams consigue que el aumento, si se quiere, armamentista, venga acompañado de situaciones dramáticas lo bastante interesantes como para que nunca perdamos de vista el costo humano de cada acción.
Es evidente el intento de hacer pié en lo narrativo sin descuidar jamás la cuidadosamente descuidada puesta en escena ni los intrigantes juegos entre realidad y ficción.
No es una obra maestra y sus méritos no superan los de una sólida puesta en escena y un ingenioso uso de los zombies. Sin embargo, al tener expectativas muy bajas, es posible salir con un grado de satisfacción.
Un filme de acción que no intenta disimular el nivel de absurdo en el que se maneja y hace partícipe muchas veces al espectador de esa gran exageración.
De haber tenido un guión digno y saber dirigir actores, Grierson podría haberle dado algo de fuerza a los conflictos dramáticos que rodean a esta fuga del centro de la Tierra. Pero allí el asunto se le va de las manos.
A pesar de que la película pierde parte de la intensidad de su primera parte al extenderse en un relato que se vuelve excesivamente largo, Girard demuestra inteligencia al presentar constantemente personajes que se distancian de los arquetipos habituales.
Kang logra girar el eje de 'Partió de mí un barco llevándome' de manera fluida, combinando ensayos, conversaciones, momentos familiares conmovedores, eventos performativos originales y una serie de experiencias y testimonios.
Lo que este documental logra dejar en claro es la forma en que el sistema policial, judicial e institucional intenta evitar y desestimar denuncias de violación por diversos motivos.