No es un documental que se preste a un análisis cinematográfico, y tampoco hay un gran sentido en intentarlo. La película gira completamente en torno a Evan Rachel Wood, quien ofrece un testimonio contundente y transparente.
'Procesión' vale la pena. Uno podría discutir algunas cosas del film en sí, pero los cuestionamientos se anulan ante el evidente efecto curativo que este proceso (procesión, procedimiento) parece tener en ellos.
A diferencia de la mayoría de las producciones del género, 'On the Record' se enfoca más en la historia de la víctima que en la del agresor. Este enfoque permite una reflexión más profunda sobre el impacto del abuso. 'On the Record' representa un avance significativo en la representación de estas narrativas.
No es una gran película de denuncia ni mucho menos, ya que resulta algo obvia y subrayada en los diálogos. Sin embargo, ofrece una entretenida perspectiva sobre los inicios del movimiento #MeToo. A pesar de sus limitaciones, es una historia que merece ser contada.
No ofrece muchas revelaciones sobre el caso ni tiene mucho interés cinematográfico. Sin embargo, es valioso para escuchar los testimonios y observar los rostros, gestos y expresiones de las mujeres que vivieron esas horrendas experiencias.
Es entretenida y sus siete episodios se consumen vorazmente, su éxito deja en claro que hay muchos espectadores que añoran la época de una TV que no se tomaba tan en serio a sí misma.
Una labor excepcional de Isabelle Huppert en un filme potencialmente controvertido que pone patas para arriba algunos conceptos actuales de la corrección política.
La interpretación de Nicolás Zárate destaca, revelando aspectos clave de una película que, desde lo narrativo, resulta algo confusa y toca lo morboso en su puesta en escena.
Lo que produce en términos cinematográficos no es muy rico ni en tensión ni en suspenso. Y la película avanza de una manera cansina y rutinaria, oscura y sin mucho vuelo cinematográfico.
Más allá de dos o tres escenas espectaculares ubicadas al principio del filme, la película no tiene demasiado para contar y se va desvaneciendo de a poco.
Es una película menor y con bastantes problemas, eso es innegable, pero también se lo siente como un film honesto sobre padres, hijos y todas las cosas que quedan en el medio.
Cumple a la perfección con esa idea de un «estilo internacional» o hollywoodense para narrar historias. Si bien tiene muchas particularidades que son inconfundibles, no estamos ante un film de autor de esos países.
Plantea un escenario interesante para desarrollar personajes pero de a poco va entrando en terrenos más previsibles y empujando las cuerdas más melodramáticas del relato de una manera que se siente demasiado forzada y fuera de tono.
Es un filme melancólico, triste, poético y por momentos bello acerca de la dificultad de crecer sabiéndose diferente a los demás y no poder hacer nada para evitar las humillaciones del caso.
Baigazin demuestra un gran control narrativo, una inteligente puesta en escena que deja muchas escenas clave fuera de campo o elididas, y un notable trabajo de todos los chicos actores.