No es una obra maestra y sus méritos no superan los de una sólida puesta en escena y un ingenioso uso de los zombies. Sin embargo, al tener expectativas muy bajas, es posible salir con un grado de satisfacción.
Con una sola escena, brillante y la mejor de la película, arrasa con una decena de títulos del subgénero. Además, afecta a la propia película y a los espectadores que estamos viéndola, quienes aplaudimos con una sonrisa.
Un filme de acción que no intenta disimular el nivel de absurdo en el que se maneja y hace partícipe muchas veces al espectador de esa gran exageración.
Un impactante diseño de producción; ese mundo y esos personajes brindan una mayor profundidad narrativa que lo que realmente ocurre aquí. La película intenta incorporar un toque de humor, aunque no siempre logra ser efectivo.
De haber tenido un guión digno y saber dirigir actores, Grierson podría haberle dado algo de fuerza a los conflictos dramáticos que rodean a esta fuga del centro de la Tierra. Pero allí el asunto se le va de las manos.
Cameron cuenta, seduce, involucra e impacta. Por momentos exagera y se le va la mano, es cierto, pero en tiempos de entretenimientos que se esfuman en el momento en que la pantalla se pone en negro, uno agradece y celebra el exceso.
El problema de 'Sonido de libertad' radica en su lentitud, su tono excesivamente dramático y la melodía grandilocuente, convirtiéndose en un entretenimiento diseñado con fines educativos y aleccionadores.
A pesar de que la película pierde parte de la intensidad de su primera parte al extenderse en un relato que se vuelve excesivamente largo, Girard demuestra inteligencia al presentar constantemente personajes que se distancian de los arquetipos habituales.
Lafosse aborda la historia de 'Un Silence' con un enfoque más sereno y pausado en comparación con su anterior película. Esta propuesta de seriedad y oscuridad, según el realizador, se adapta mejor a la profundidad de la narrativa.