A lo largo de más de dos horas, la película acumula tantos clichés sobre la comida, la bebida y el discurso en torno a estos temas, que roza la parodia.
El filme presenta buenos momentos e interesantes descubrimientos, sin embargo, la impresión de que es una gran promoción del restaurante disminuye su valor.
A pesar de que los personajes, junto con las actrices que los interpretan, poseen un notable carisma, las canciones carecen de originalidad y los conflictos se presentan de manera predecible. Todo lo que se intuye que sucederá, en efecto, ocurre.
Un simpático entretenimiento que bien podría transformarse en un pasatiempo entre amigos, como el juego del asesino o similares. La experiencia de ver la serie es bastante parecida a eso.
Lerman comprende que su rol como narrador es crucial, realizando un viaje que comienza con una mirada desinteresada o condescendiente y culmina en una perspectiva que reconoce que el mundo es mucho más vasto y complejo de lo que parece.
Lo cierto es que, de reducir el guión a un nivel más básico y realista, GRADUATION podría funcionar mucho mejor, y hasta acaso ser la mejor película de Mungiu. Así como está, se queda a mitad de camino.
El estudiante es una película de iniciación y aprendizaje. Es un viaje que nos sumerge en un mundo desconocido, donde el protagonista se esfuerza por comprender y dominar su entorno.
Pese a sus inevitables baches, la película funciona bastante bien. Presenta giros inteligentes y algunas sorpresas en la trama, aunque siempre existe un riesgo latente.
Una comedia bizarra que actúa como un ligero divertimento, un juego entre amigos que resulta ser tan divertido para ellos como lo es para el público. Intenta hacer reír y, por lo general, logra su objetivo.
Simpática y brutal, es una comedia negra que ofrece grandes momentos. Original y curiosa, destaca por su simpatía, pero también presenta una oscuridad profunda.