Es una historia cuyo tema, origen y punto de partida podría dar lugar a una serie de mejor calidad. Quizás lo más incómodo de 'Lecciones de química' no es tanto su carácter aleccionador, sino el lugar y el tono en el que se presenta.
A lo largo de más de dos horas, la película acumula tantos clichés sobre la comida, la bebida y el discurso en torno a estos temas, que roza la parodia.
El problema de un film como 'Flux Gourmet' es que Strickland se deja llevar demasiado por «la broma» en sí, manteniendo hasta último momento ciertos chistes un poco tontos que son más propios de un Terry Gilliam que de un cineasta de su estatura.
Un tanto desordenadamente pero siempre de manera muy fresca y graciosa, el documental sigue a decenas de especialistas, chefs, vendedores de productos italianos (...) y analistas culturales que ayudan a pensar estas alteraciones gastronómicas.
El filme sigue las vicisitudes de estos restaurantes, abarcando desde sus infraestructuras hasta el desarrollo del menú, pasando por las relaciones entre su personal, las inauguraciones y los premios. Finalmente, se centra en la creación del más complejo de todos ellos.
El filme presenta buenos momentos e interesantes descubrimientos, sin embargo, la impresión de que es una gran promoción del restaurante disminuye su valor.
Una muy buena y emotiva película que deja en claro que Kore-eda atraviesa un muy buen momento en su carrera. A los 60 años se ha convertido en un nombre ineludible del cine japonés y mundial.
Lo más destacado pasa por la manera en la que la película captura el mundo de la universidad, con sus conflictos internos, miserias y debates, pero también con su solidaridad y la sensación de estar todos juntos.
A pesar de que los personajes, junto con las actrices que los interpretan, poseen un notable carisma, las canciones carecen de originalidad y los conflictos se presentan de manera predecible. Todo lo que se intuye que sucederá, en efecto, ocurre.
Un simpático entretenimiento que bien podría transformarse en un pasatiempo entre amigos, como el juego del asesino o similares. La experiencia de ver la serie es bastante parecida a eso.
Lerman comprende que su rol como narrador es crucial, realizando un viaje que comienza con una mirada desinteresada o condescendiente y culmina en una perspectiva que reconoce que el mundo es mucho más vasto y complejo de lo que parece.
Una película emotiva si bien la directora evita subrayar su relato y jamás busca la lágrima fácil, esta se termina produciendo por la propia lógica del proceso y de la conexión entre alumnos y maestro.
A pesar de sus limitaciones técnicas y de presupuesto, se evidencia el talento y la promesa de este cineasta, que también se destaca como actor. Es una comedia romántica que establece como bandera la torpe sinceridad de su protagonista.
Lo cierto es que, de reducir el guión a un nivel más básico y realista, GRADUATION podría funcionar mucho mejor, y hasta acaso ser la mejor película de Mungiu. Así como está, se queda a mitad de camino.