Es una defensa y celebración de esos «hombres y mujeres comunes» que, más allá de banderías políticas, hacen uso de su inteligencia, su capacidad y su fortaleza para sacar provecho de un sistema.
Es una película frágil y menor, incluso dentro de la variada filmografía de Soderbergh. Esta vez no logró un resultado del todo satisfactorio, por lo que habrá que ver qué sorpresas nos depara en su próximo trabajo.
El veterano y talentoso director finlandés regresa con una nueva obra maestra, donde mantiene su característico humor ácido, incluso al abordar la conmovedora historia de un refugiado sirio en su lucha por sobrevivir.
Son dos películas en una y eso afecta un poco al resultado final. En ciertos momentos, parece que el filme dentro del filme no encaja del todo con el resto y casi resulta innecesario. Sin embargo, contiene elementos que lo convierten en una experiencia visualmente rica y digna de ser observada.
El tono se sostiene y funciona la mayor parte del tiempo, logrando combinar situaciones en extremo delirantes con una honestidad emocional bastante llamativa.
Los guionistas y directores de los distintos episodios poseen, afortunadamente, la capacidad y la astucia para evitar la denominada «pornomiseria». Es una serie esencial para comprender que los abusos emocionales pueden no mostrar heridas visibles.
Claro que no estamos ante una comedia convencional, pero al menos la primera de las dos partes de la película Pereda utiliza ese registro de falso documental con efectos muy graciosos.
El director narra la historia en un tono que fluctúa entre lo humorístico y lo dramático, creando un ambiente cada vez más denso y oscuro a medida que avanza el tiempo, respaldado por dos destacadas actuaciones de las protagonistas.
Es interesante que una película latinoamericana aborde un tema social desde una perspectiva que se aleja del realismo clásico, sin convertirse completamente en un drama convencional.
El problema de 'Habitación 212' es que luego de planteada la potencialmente ingeniosa situación, la construcción narrativa se vuelve forzada y caprichosa.
Quizás 'Thalasso' no sea una gran película, pero sí es una comedia muy entretenida que aprovecha la imagen pública de dos celebridades francesas para burlarse de ellas. Nicloux crea una sátira bastante simpática.
Baumbach filma a sus personajes desde cerca, dando la impresión que la cámara es un miembro más de esa vibrante aunque problemática familia. No hay distancia clínica ni mirada sobradora. Baumbach comparte, sufre y disfruta con ellos.
Es, casi, un tómalo o déjalo. Cuando funciona bien, puede lograr yuxtaposiciones notables y emotivas. En otras –por suerte aquí son las menos–, el golpe es banal, chato y efectista.
Una película de planos largos y no necesariamente lujosos pero siempre ajustados desde lo narrativo y lo observacional, pensados por alguien que parece tener muy claro su concepción de la puesta en escena.
Sorprende, primero, por su duración (son más de 160 minutos), pero eso se olvida rápidamente cuando uno empieza a ver el filme y se encuentra con una comedia encantadora, deliciosa, libre y muy humana.
Con humor, ternura y algunas situaciones un tanto estereotipadas, la película sacará adelante su previsible conflicto, apoyada en gran parte por la solidez actoral de Lennie.