El estudiante es una película de iniciación y aprendizaje. Es un viaje que nos sumerge en un mundo desconocido, donde el protagonista se esfuerza por comprender y dominar su entorno.
Quizás no sea una gran película, pero 'Waiting for the Barbarians' es una más que sólida y por momentos fascinante exploración de los costados más brutales y salvajes del colonialismo, en todas sus épocas y formas.
Lo que la película y el cine de Guiraudie ofrecen al espectador es una sensación de libertad creativa y valentía narrativa, junto a una poderosa perspectiva humanista y política que resulta inusual.
El decir la cosa menos apropiada en el momento menos indicado, además de generar incomodidad, es un material másque noble para armar la trama de una película.
Una película emotiva si bien la directora evita subrayar su relato y jamás busca la lágrima fácil, esta se termina produciendo por la propia lógica del proceso y de la conexión entre alumnos y maestro.
Lo cierto es que, de reducir el guión a un nivel más básico y realista, GRADUATION podría funcionar mucho mejor, y hasta acaso ser la mejor película de Mungiu. Así como está, se queda a mitad de camino.
La película cuenta con momentos brillantes y sumamente divertidos, gracias a la actuación del trío formado por Diaz, Punch y Segel, quienes aprovechan al máximo cada escena así como cada ironía elaborada por el equipo de guionistas de The Office.
Pese a sus inevitables baches, la película funciona bastante bien. Presenta giros inteligentes y algunas sorpresas en la trama, aunque siempre existe un riesgo latente.
Una comedia bizarra que actúa como un ligero divertimento, un juego entre amigos que resulta ser tan divertido para ellos como lo es para el público. Intenta hacer reír y, por lo general, logra su objetivo.
Simpática y brutal, es una comedia negra que ofrece grandes momentos. Original y curiosa, destaca por su simpatía, pero también presenta una oscuridad profunda.