Si uno 'compra' su sistema narrativo y se interesa por el mundo que plantea el director y sus amigos/personajes, la película funciona muy bien, es amable, tierna y relativamente original.
En los pocos momentos en que la película se toma un respiro, Dupieux abre la narrativa y, por breves instantes, se aleja de su impulso por encadenar gag tras gag, para observar a estas dos parejas desde una perspectiva más distanciada.
La clave de 'Nobody' radica en la actuación de Odenkirk, quien logra evitar que la película caiga en el ridículo total y mantiene una lógica interna precisa. Su habilidad para transmitir emociones incluso mostrando una expresión seria a lo largo de toda la película permite que el público encuentre momentos de risa.
'Bad Luck Banging...' va construyendo, de manera lúdica pero sin dejar de ser incisiva, una pintura un tanto desesperante de una sociedad con las prioridades trastocadas.
Propone una situación cercana, reconocible y hasta dolorosa y le saca todo el jugo posible mediante una trama áspera como pocas. Tan ácida como entretenida, y con una actuación inmaculada de Rosamund Pike.
Es una película inteligente, ingeniosa y a veces sutil, mientras que en otros momentos se siente más obvia. Se enreda en ciertas cuestiones narrativas, pero logra ser clara y específica en la manera en que maneja las escenas de acción, violencia y suspenso.
Apuesta por un tono un tanto excesivo que en ocasiones choca con la inteligencia aguda de la propuesta. La idea es significativamente más sutil y original que su ejecución.
La opera prima del actor y comediante combina cine de terror y sátira social para armar una muy inteligente e inquietante película de género sobre el racismo.
Si bien el género no es hoy tan novedoso como lo era entonces, logra similares e hilarantes resultados con excelentes personajes y absurdas situaciones.
El guión presenta algunas sorpresas y el ambiente se vuelve cada vez más tenso en una película que, aunque en ocasiones exagera su tono satírico sin mucho éxito, logra mantener al espectador interesado.
La película presenta una primera mitad que resulta bastante entretenida y divertida. Sin embargo, cuando intenta volverse más política y caótica, el humor comienza a desvanecerse, lo que hace difícil mantener el interés durante los 112 minutos.
Además del cuidado trabajo audiovisual y la muy buena dirección de actores, una de las grandes decisiones de la dupla de directores está ligada a la resolución de la historia.