Una experiencia bastante desagradable en la que no asoma ni por un segundo algo parecido a la empatía. Peor. Cuando da la impresión que algo parecido a eso llegará, será aplastada por otra cruel broma del destino. Bah, del guión.
Se trata de una de esas tramas perfectas para esos tratos existencialistas literarios, y Sinko logra llevarlo muy bien a través de sus quizás un tanto extensos 106 minutos.
Propone una situación cercana, reconocible y hasta dolorosa y le saca todo el jugo posible mediante una trama áspera como pocas. Tan ácida como entretenida, y con una actuación inmaculada de Rosamund Pike.
Apuesta por un tono un tanto excesivo que en ocasiones choca con la inteligencia aguda de la propuesta. La idea es significativamente más sutil y original que su ejecución.
July parece reencontrarse con sus mejores ideas de una manera mucho más natural aquí. Y ciertos llamativos motivos visuales, lejos de distraer, le otorgan a la película una riqueza que refuerza sus temas centrales.
Es una película inteligente, ingeniosa y a veces sutil, mientras que en otros momentos se siente más obvia. Se enreda en ciertas cuestiones narrativas, pero logra ser clara y específica en la manera en que maneja las escenas de acción, violencia y suspenso.
Si bien algunas metáforas e imágenes de la película pueden ser un tanto obvias, en el formato en el que Suleiman las pone son igualmente muy graciosas.
Con todos los episodios dirigidos por Hader, esta decisión creativa otorga una coherencia estilística a la serie. La última temporada de 'Barry' no busca ser más violenta que las anteriores.
Los Coen superan sus obras anteriores al alejarse de la superficialidad y explorar temáticas más sombrías y complejas. En sus relatos, la muerte ya no se presenta como un chiste, sino como una experiencia que deja una profunda herida en el espectador.
La nueva entrega de la saga basada en la obra de los hermanos Coen no logra igualar el nivel de las anteriores. A pesar de contar con un elenco destacado y personajes intrigantes, su creador, Noah Hawley, no consigue establecer un eje dramático definido.
La opera prima del actor y comediante combina cine de terror y sátira social para armar una muy inteligente e inquietante película de género sobre el racismo.
A pesar de sus notables dificultades narrativas y su marcada misantropía, Östlund logra crear escenas de suspenso y tensión mediante el uso efectivo de los espacios y el sonido.