Con referencias a Lovecraft y conceptos familiares de películas recientes, 'In The Earth' transita de manera algo torpe por las profundidades de la jungla y el género, lo que resalta su producción relativamente limitada.
La nueva película conserva su esencia única, lo que la vuelve más atractiva de lo esperado. Lo que se presenta en la pantalla es fiel a lo anunciado. Aquí no hay engaños; es una experiencia completa que abarca desde el inicio hasta el desenlace.
El filme sigue las estructuras narrativas típicas del género. La principal variación consiste en heroínas y villanos que intercambian roles, pero en esencia, se mantiene fiel al modelo cinematográfico establecido.
Resolviendo las previsibles escenas con economía y efectividad aunque no demasiado brillo ni ingenio, 'Trol' cumple con la tarea que se propone: hacer muy correctamente una película de Hollywood fuera de Hollywood.
Lo que comienza como una secuela que se pregunta por su propósito, se transforma en algo similar a lo que intenta criticar. Esta ingeniosa, aunque en última instancia repetitiva, continuación de la saga que se inició en 1999 decepciona al espectador.
Jude juega con las convenciones y expectativas de las diferentes etapas de la vida, creando una representación tanto divertida como impactante de los juguetes. Es una especie de relato para adultos desilusionados que recuerda a 'Toy Story', pero con una perspectiva más cruda.
Bajo su apariencia de musical de hip-hop, la trama ofrece una crítica dura sobre los medios y las autoridades en su intento por alcanzar una forma de independencia que nunca se concreta.
El filme enfrenta ciertos problemas. Su estilo se asemeja al de un film de tesis, con un enfoque poético que combina viñetas visuales y extensas escenas dramáticas, lo que a veces prioriza la forma sobre el contenido, resultando en momentos que no logran conectar del todo.
Un relato extraño, que pasa de lo calmo a lo indescifrable y de lo cálido a lo perturbador sin que casi nos demos cuenta de las transiciones. El final me intriga, pero no me convence del todo.
Formalmente bella y ambiciosa desde su búsqueda visual. Además de su atractivo estético, uno de los aspectos más destacados es la exploración de personajes conectados a ese universo desde diversas perspectivas.
No alcanzará la belleza visual de los recuerdos de Fellini, Kurosawa o Bergman, pero es innegablemente un Ferrara en su máxima expresión. Sin embargo, se puede señalar una cierta autocompasión que podría resultar algo arrogante.