Intenta comprender la dinámica entre las mujeres trans y los hombres que les sienten atracción, lo cual es loable. Sin embargo, el documental no profundiza lo suficiente en este aspecto.
De manera cautivadora, se adentra en las profundas posibilidades que ofrece la vestimenta como herramienta de narración, examinando los aspectos tabú de la subjetividad 'queer' y las complejas fronteras entre la identidad gay y trans.
Captura de manera sensual y asombrosa la materialidad de la vida. Cuando da su mejor versión, se desarrolla con una lentitud voluptuosa, dando la sensación de que las conclusiones son irrelevantes.
La prosa de Louis ha perdido su simplicidad y linealidad. A pesar de que Fontaine presenta el material de una manera visualmente atractiva, su enfoque resulta irrespetuoso para la tranquilidad de la historia que narra.
Algunas escenas reflejan de manera poética y sutil las inquietudes sociopolíticas de la película, mientras que en otras los personajes se comunican de manera pedagógica.
La película se siente como una colección de bosquejos de una única narrativa. Se vuelve considerablemente más cautivadora cuando se sumerge en sus elementos de fantasía onírica.
La película cae en una narrativa predecible y repleta de ideas erróneas, presentando el trauma casi como una forma de locura. Además, no ofrece un análisis crítico sobre la vida de una pareja privilegiada.
Un retrato conmovedor sobre la imposibilidad de pertenecer. Una película encantadora que resalta la fuerza femenina sin caer en la glorificación de la maternidad.
La película presenta una vez más la idea de que el fracaso en la monogamia en Francia no es considerado una tragedia. Sin embargo, no logra profundizar más allá de este cliché recurrente.
Una familia se desmorona cuando la madre decide no asumir en solitario las responsabilidades del hogar. La película revela un profundo interés en la violencia que puede surgir en la intimidad del entorno familiar.