Es un placer tenerla en la gran pantalla. Pero los adornos excesivos, la voz en off poco satisfactoria y la estructura artificial debilitan la experiencia.
Stephen Graham combina presión y preocupación para dar vida a un chef que refleja auténticamente la tensión extrema. El entorno es, sin duda, parte integral del mensaje. Se trata de un viaje exasperante y estimulante.
Léa Seydoux ofrece una actuación sobresaliente; en esta ocasión, muestra todo su talento. Bruno Dumont, director de la cinta, se destaca por su genialidad e imprevisibilidad, lo que aporta una frescura única a la narrativa.
Revela algunas verdades poderosas sobre el arte y la mente desordenada. Lo más impresionante es la seriedad con la que se acerca a la enfermedad psicológica.
Nyoni lleva a sus personajes hacia revelaciones cada vez más macabras, pero atempera esa tensión con una aguerrida dosis de absurdo. Nyoni merecía su premio a la mejor directora
Una película que exhibe las dotes de Arnold a la vez que introduce elementos nuevos y sorprendentes. Pocos se resistirán a la riqueza y plenitud de su caracterización.
Con escaso del atractivo inicial de Crockett, se presenta como una película convencional que intenta hallar un propósito en su existencia. Una vez finalizada, es fácil que se diluya en la memoria.