La existencia de esta secuela de 'Johnny English' de 2003 parece indicar que había alguien ansioso por su llegada. Sin embargo, a menos que seas un gran fanático, esta parodia de espionaje no ofrece mucho que valga la pena.
A pesar de su impresionante calidad visual, el primer film de Declan Donnellan y Nick Ormerod carece de un núcleo sólido, presentando a un protagonista que resulta completamente insípido.
Una película familiar meticulosamente elaborada se convierte en una respuesta ante el entretenimiento vacío y centrado en los derechos de autor. Lograr un resultado tan extravagante requiere un gran esfuerzo, y ese esfuerzo realmente vale la pena.
El guión de Wesley Strick y Eric Heisserer se pierde al olvidarse del oscuro sentido del humor que caracterizaba a Freddy, transformándolo en un cliché de villano genérico.
Tiene muchas cosas que funcionan, desde el reparto hasta el diseño de producción, pero tendrás que ver la serie británica original para llenar los huecos que deja.
Statham transmite una energía casi nula, lo que hace que las secuencias de combate resulten casi tan estáticas como un juego. Sus diálogos son planos y su cinismo carece de la mordacidad que alguna vez tuvo.
A la vez épico e íntimo, este apasionado drama samurái es para cualquiera que alguna vez haya visto una película y murmurado: 'Ya no las hacen como antes'.
Ya conoces lo que vas a obtener, y eso es precisamente lo que ofrece Sandler. Es ligero, predecible y poco sensible. Sin embargo, con Sandler al mando, resulta tan entretenido de ver como fácil de olvidar.