Statham transmite una energía casi nula, lo que hace que las secuencias de combate resulten casi tan estáticas como un juego. Sus diálogos son planos y su cinismo carece de la mordacidad que alguna vez tuvo.
La película cuenta con un encanto notable. Al igual que en todas las 'road movies', su impacto depende de los personajes que nos acompañan. Afortunadamente, los dos protagonistas resultan ser compañeros fantásticos y llenos de energía.
A la vez épico e íntimo, este apasionado drama samurái es para cualquiera que alguna vez haya visto una película y murmurado: 'Ya no las hacen como antes'.
Ya conoces lo que vas a obtener, y eso es precisamente lo que ofrece Sandler. Es ligero, predecible y poco sensible. Sin embargo, con Sandler al mando, resulta tan entretenido de ver como fácil de olvidar.
Aunque se siente reutilizada en su totalidad, ofrece algunos chistes bien logrados y cuenta con suficiente gore para complacer a los aficionados más exigentes al género.
Si buscan una película de serie B repleta de acción y explosiones, disfrutarán de su experiencia. Sin embargo, Hayward logra que los 82 minutos de película se sientan eternos.
La ausencia de explicaciones deja la impresión de que Jaswinski no concluyó su guión, pero Anderson busca compensarlo al sumergirnos en una atmósfera fantasmagórica adecuada.
El director Fabrice Du Welz no presenta una nueva visión del clásico espectáculo de monstruos en el bosque, pero logra ofrecer un contenido que resulta bastante entretenido.
A pesar de la cuidada promoción mediática que destaca la poligamia, los tacos y las escenas desnudas, esta comedia dirigida por David Wain resulta sorprendentemente insípida.
Hay una gran belleza que se muestra en la película, desde el gélido paisaje de Taiga hasta las antiguas técnicas de captura que se han transmitido a lo largo de las generaciones.
Un documental realmente excepcional que explora esta era, las películas que la definieron y a las fascinantes personas que contribuyeron a su creación.