Paco León se pierde en el camino de baldosas amarillas en su versión ibérica y ‘queer’ del Mago de Oz. El director muestra tanto su talento como sus limitaciones en esta reinterpretación de uno de los grandes íconos del cine.
Irregular pero atractivo debut del actor Secun de la Rosa, una película meritoria que promete más de lo que realmente ofrece. Aunque no logra alcanzar su potencial, consigue presentar de forma creíble y auténtica su universo de imitadores, lo que contribuye a que sea una obra luminosa.
Filme cuya confluencia de tonos resulta deslavazada y no siempre funciona. Suwa parece preguntarse por la búsqueda de una nueva identidad entre las ruinas. Algo que su bienintencionada película solo logra a medias.
Una película fallida, a pesar de su buena intención de representar una nueva diversidad psíquica. Su ejecución es tan superficial y poco atractiva que todos sus buenos propósitos se vuelven ineficaces. Al final, se siente como una obra irrelevante.
Pese a que la trama resulta predecible al inicio, va generando tensión a medida que avanza y se centra en lo esencial. Su ambiente inquietante se apodera de la historia gracias a un planteamiento de terror clásico, cuyo desarrollo depende de la actuación de los dos protagonistas.
La ambición periodística del material filmado durante los últimos siete años sobre una mujer condenada por asesinato está muy por encima de su convencional resultado formal.
El drama entre padre e hijo no logra despegar. El conflicto entre Idris Elba y su progenitor se ve obstaculizado por la sencillez del guion, además de que el director no logra establecer un tono ni un enfoque adecuados.
Ofrece algunas claves interesantes sobre la vida de las adolescentes de hoy pero que resulta demasiado simple en el retrato de su entorno, ya sea al dibujar al novio de la muchacha, a los padres o el ambiente opresor de un pueblo.
Tiene todos los ingredientes para ser una nueva obra redonda, pero hay algo que no acaba de cuadrar. Los Dardenne parecen preguntarse algo para lo que en el fondo no tienen respuesta.
Su fluido lenguaje de nativas de Instagram destaca por su naturalidad, lo que permite que el encanto surja casi sin esfuerzo. Recuerda al envoltorio de una famosa marca: todo en esa bolsa es rudimentario, pero al mismo tiempo auténtico y divertido.
Un atractivo mosaico de rostros, objetos y lugares situados en el umbral de paso a la vida adulta la principal audacia expresiva de Taormina está en su extenso reparto
Sin vocación realista y con una estética sensorial y naïf, la película solo revela momentos de crudeza esporádicos. Pareciera más interesada en el destello visual que en desarrollar una narrativa compleja.
Sorprendente ópera prima que aprovecha sus limitados recursos para transmitir un profundo sentimiento de orfandad y soledad, el cual va más allá de las fronteras mexicanas.
Filme, valioso por acercarse a una realidad multicultural profundamente compleja, pero fallido cuando subraya en exceso un naturalismo que paradójicamente resulta artificioso.
Una vez más Kore-eda logra transmitir una gran cantidad de emociones sin esfuerzo aparente. Su amor por los personajes es tan palpable que resulta imposible no emocionarse. A pesar de su tristeza, la película se siente reconfortante.
El problema insalvable de 'Blue Bayou' es su exceso, es de esas películas que buscan con tanto ahínco emocionar que, aunque sea con el kleenex en la mano, acaban irritando. (...) Chon tampoco atina mucho con el tono
Sombrío y tenso ‘thriller’. Sin gestos grandilocuentes y con una banda sonora de intensos ruidos ambientales, la película nos sumerge en un paisaje físico y mental solitario con diálogos escasos.
A golpe de fuego y reguetón, la última película de Pablo Larraín es un nuevo portento de uno de los cineastas menos convencionales y más inteligentes de Latinoamérica.
Sin cargar las tintas y con buen pulso, Calvo conduce una película destinada a amplias audiencias a lugares comunes que no resultan ni tan obvios ni tan amables como suelen ser en este tipo de grandes producciones.
Sorprendente, es una delicada y valiente evocación de Karen Blixen y su sueño de África. Concisa y minimalista, Pérez Sanz construye con muy poco una película llena de presencias, fantasmas y recuerdos.