Aunque la conclusión es poderosa, podrías pensar que la taciturnidad de Bergman sugiere una preferencia por las elipsis cinematográficas y los signos de interrogación.
La lucha interna de Truffaut entre la nostalgia y la anarquía resulta cautivadora. La energía de 'Los 400 Golpes' proviene de la conexión entre la realidad y el cine.
Las almas olvidadas de 'Dodes'ka-den' representan sus tribulaciones sólo con trazos breves e impresionistas, tan propensos a caer en ensoñaciones acarameladas como a enfrentarse a los demonios de la pobreza.
'Aristocats' mezcla una vibrante estética con una fidelidad notable. Aunque ambas presentan intenciones algo anticuadas, logran encontrar un atisbo de redención.
Lo más impactante de verla hoy es la aguda percepción que tiene sobre la psicología colectiva, el comportamiento de las masas y las acciones que las personas están dispuestas a tomar para cambiar su situación.
Lo que 'Bonnie and Clyde' aportó a esta combinación de elementos ya establecidos se resume en la frase simple: 'Son jóvenes, están enamorados y matan a gente.'
Su visión de la naturaleza real del McCarthismo de Hollywood es clara y devastadora. El pánico y el dolor de Mostel añaden una dimensión trágica al filme.
La combinación de los estilos de Cohen y Lustig prometía ser excepcional. Sin embargo, al final, resulta que cada uno intentó adoptar el enfoque del otro, lo que generó una falta de cohesión en la narrativa.
Amarga y sin sentido, utiliza todos los ingredientes necesarios pero no es capaz de sacar de ellos esa dignidad magistral que uno espera de los mejores recovecos de Nueva York.
Los creadores de este documental, que utiliza material rescatado, comprenden el poder de la personalidad de sus protagonistas. Su enfoque ofrece una perspectiva única que invita a la reflexión.
Más allá de ser retrógrada, es anacronística en el contexto de su formato de distribución. ¿Por qué aquí todo el mundo parece atrapado en una cadena de montaje?
Un testamento sobre las políticas de recortes y el consumismo como un bálsamo. Lo más inquietante de la película es que revela lo poco que hemos evolucionado como cultura.