Una comedia sorprendente y compleja. Es una película sobresaliente que merece ser algo más que una mera nota a pie de página en una carrera que ya de por sí se margina.
'The Leopard' se muestra complacida con su propia existencia, y en este caso, la adaptación del material original junto con las metas del director logran una armonía casi fortuita.
Un torrente de ideas utópicas, marginales e inconexas y una indulgencia despreocupada. Una idea sencilla y brillante que crea una colmena de conceptos que chocan.
Es angustioso comprobar hasta qué punto el ambiente de una obra maestra oscura y comprometida puede ser saboteado por un productor con los ojos puestos en la euforia fácil.
El entusiasmo de Bujold como actriz eleva la calidad de la película, sobre todo en las escenas de flashbacks que, a primera vista, podrían no ser efectivas.
El enfoque sutil que tiene Tomek sobre la compartimentación autoerótica se intensifica al dar un giro a los roles sexuales tradicionales a través de su idealización de Magda.
La película, dirigida por el ex actor Paul Henreid, es un relato cargado de giros narrativos que resultan excesivamente convenientes y personajes que carecen de profundidad.
Los elementos necesarios están presentes y las intenciones son evidentes. Sin embargo, en algún momento, se percibe una falta de disposición para evitar caer en la superficialidad.