Antes de que su hechizo se desenrede con una teatralidad exagerada y flashbacks a destiempo, triunfa como una especie de película de terror representativa.
El intrigante misterio de una película extraviada da origen a otro gran filme. 'Shirkers' se siente como un álbum de recortes meticulosamente elaborado que, de alguna manera, cobra vida.
No tiene sentido. No es una película, sino un extenso tributo. Aunque el legado de Davis posee un gran peso cultural, la música debe ser la que se exprese por sí misma.
Strickland crea una atmósfera intrigante que sostiene el enigma de su universo. Sobresale al capturar los aspectos sutiles de la atracción sexual, presentándolos de manera ambigua.
Está a la altura del material original: y eso no es exactamente un cumplido la mayoría de los espectadores estarán buscando una palabra de seguridad para huir de este lío de más de dos horas de excesos a medio cocinar.
Una perspicaz y emocionante romance de la era tecnológica. Con el paso del tiempo el realizador logra un pequeño milagro encadenando concisos segmentos del film en un todo emocional.
Una intrigante exploración de las peculiaridades de un profesor con una ética cuestionable, que no se deja encasillar. Captura la atención del público y los invita a formarse una opinión.
Coppola logra que la duración de las escenas y de la película sea breve, lo que hace que la experiencia se mantenga interesante y nunca resulte agotadora.