El inmersivo drama de Jolie sobre una niña que sobrevive al Khmer Rouge se destaca como su mejor trabajo como directora. El resultado es implacable y envolvente, a pesar de algunos tropiezos que presenta.
Errática, impredecible y constantemente fascinante, 'Miles Ahead' se asemeja más a una de las composiciones de Davis que a un biopic tradicional. Se presenta como una farsa extravagante y ocasionalmente disfrutable.
'71' ofrece sorpresas de manera efectiva, sin caer en el sensacionalismo. La película mantiene un constante suspense que se complementa con su visión sombría.
Emocionante y magistral historia de supervivencia. Hay incontables películas sobre la crisis de la inmigración, pero ninguna de ellas tiene la pura ingenuidad de esta.
Una astuta reflexión sobre el deseo subversivo de mirar exactamente lo que la sociedad nos dice que no deberíamos ver. Muestra el sello de una directora con total dominio sobre los puntos más perturbadores del cine vintage.
No cabe duda de que es arte cinematográfico, haciendo maravillas con una mezcla sofisticada de narración discreta y coreografías vibrantes que transforman la experiencia en un musical con formato libre.
Otra dosis asombrosa de psicodelia y locura. La sobrecarga estilística eleva a la película por encima de las limitaciones de las fórmulas narrativas que utiliza.
La primera película en solitario del codirector de 'John Wick', David Leitch, es otra extravagante película de acción hiper estilizada, en esta ocasión centrada en su fiera protagonista femenina.
Aunque se sostenga por el conmovedor y sombrío giro de Channing Tatum, la película desprende un primario poder desconcertante gracias a la reveladora interpretación de Steve Carell como monstruo de la riqueza americana.
Una descarada borrachera cinematográfica de sexo y drogas de tres horas situada en el caos financiero, 'El lobo de Wall Street' es sin duda la película más loca de la carrera de Martin Scorsese.
Falardeau suma un interesante capítulo a la mitología de Salinger. Sin embargo, frecuentemente se balancea entre la naturaleza semi-seria de su premisa y un tono anticuado que no logra conectar con la actualidad.
La obra más emotiva y sutil del director francés Christophe Honoré es un tributo conmovedor al arte y la cultura de la Francia de principios de los 90.
Una obra maestra de nostalgia depravada de los 90. Es una grotesca espiral cuesta abajo, hilarante y cautivadora, que se eleva gracias a sus observaciones.