Reivindicación de la cultura nerd a nivel de masas, el estreno de este título es un síntoma y apertura de contenidos injustamente subvalorados por el mainstream: un tipo de oferta que de seguro será una grata sorpresa en la taquilla y que debiera atraer a audiencias eternamente ignoradas.
El lenguaje de 'Aquaman', flirteando con el kitsch, se presenta como una opereta de alto presupuesto que provoca risas, entretiene y regresa a las raíces de las matinés de este tipo de producciones. Carece de segundas lecturas y de profundas reflexiones. Es simplemente una experiencia visual bien lograda.
Ron Howard, el director, navega contra viento y marea en aguas difíciles, por algo escasean películas como esta, pero encara y sale a flote con un éxito rotundo de este proyecto.
Se trata de una óptima continuación que aplica un humor y sensibilidad masiva, sí, pero con anotaciones y detalles que hablan de la buena mano de Elizabeth Banks para hacer comedia.
Es muy rápida y verborreica, con una brillante estructura, como siempre pasa con los guiones de Sorkin. Y para ser su debut en la dirección, es un primer paso notable, porque se trata de una película de una fuerza genuina.
Sin demasiadas sutilezas, este filme se asemeja a cruzar un campo de cebollas; independientemente de si se coincide o no con lo que se presenta, las lágrimas están aseguradas.
Un caso inspirado en la crónica roja local, pero condimentado con ficción y un cine que busca ser comercial, pero sin caer en lo burdo y el mal gusto, como suele pasar con la esquina masiva del cine chileno.
Esta es una historia sin la épica de "Todos los hombres del Presidente", pero provista de algo distinto: un desencantamiento brutal que forma parte de un inteligente guión y dirección por parte de James Vanderbilt.
A pesar de las vallas y contratiempos, la cineasta saca adelante una película que es más que feminista: se trata de una entrañable y pequeña pieza, perfecta y simple, que merece toda la atención.
Cuidadosa y hasta elegante pese a su controversial material, esta historia basada en hechos reales utiliza el humor y sus rincones más inteligentes para sacudirse de encima la predecible etiqueta de tragedia y oscuridad.
Esto es, en verdad, televisión de gran formato y no cine, lo que no quiere decir que sea del todo cuestionable: solo es anómalo y puede requerir algo más que fe para completar los huecos que dejan las elipsis forzadas e infructuosas de esta "resumitón".
Sus penas las convierte en una profunda confesión y reflexión sobre lo sanador que resulta narrar la propia historia. Una rutina y una clase magistral de narrativa, de vida y muchos otros aspectos que aún no comprendo del todo. 'Nanette' ofrece poco más de una hora de una impresionante obra de arte.
Quizás con un poco de sobreactuación, este biopic logra transmitir la esencia del protagonista y permite que las audiencias en 2018 se acerquen a la vida y obra del genial artista.
Este didáctico documental es crucial para comprender cuál es el secreto del éxito en el arte del director de cine David Lynch. La respuesta es una: pues más arte.