La fluidez de la narración, junto con la excepcional actuación de dos actores en su mejor momento, convierte el debut de Francisco Varone en una obra que no parece un primer intento.
El filme parece servir como trampolín para la carrera de Bal hijo, aunque su talento brilla más en la pista de baile de "Showmatch" que en los sets cinematográficos.
Aunque la narrativa presenta algunos momentos de lentitud, 'Pantanal' mantiene el interés gracias a su enfoque de doble perspectiva. Esta técnica permite seguir de cerca al protagonista y a una especie de cámara-investigadora que narra su travesía.
Un drama que inicia con influencias de los hermanos Dardenne y el nuevo cine rumano, pero acaba acercándose demasiado a la brutalidad del estilo de Iñárritu.
Hardcore genera sensaciones que transitan desde la sorpresa por su estética, pasando por el hastío debido a su repetitividad, hasta llegar a la conclusión de que la obra de Naishuller se trata de un auténtico ejercicio de estilo.
El diseño de producción, la recreación de época y las numerosas escenas al aire libre destacan como los principales aspectos positivos de la primera parte de la serie.
'Sinsajo - El final' se distingue por su habilidad extraordinaria de revelar con claridad los mandatos y límites del cine enfocado en el público juvenil, transformándose en una película que refleja las problemáticas actuales.
El nuevo trabajo del director de 'Batman vs. Superman' refuerza las preocupaciones sobre uno de los proyectos más problemáticos de Hollywood. Se presenta como una obra contradictoria y llena de nerviosismo.
A diferencia de otros duros que dejan ver el paso del tiempo, Willis va tras la acción, llegando incluso a cruzar un océano para alcanzarla. Persecuciones memorables y tiros a granel marcan el pulso.
La falta de misticismo y un enfoque ligero hacen que esta historia se desvanezca rápidamente de la memoria, pero proporciona dos horas de entretenimiento adecuado. Aunque no es excepcional, resulta ser mejor que otras opciones previas.
El resultado final es un exponente demasiado parecido a tantos otros de la coyuntura cinematográfica. Coyuntura que, para peor, es la presente y no la pasada.
Un cine que respira a través de sus personajes. A pesar de su amplia presentación, mantiene una esencia concentrada, y su historia resulta muy relevante en la actualidad.
La secuela es más moralista en su conclusión que la primera película. A pesar de que no presenta una estructura completamente coherente, logra ser una comedia entretenida, repleta de momentos de diversión desenfrenada.
Sin conflicto evidente y con personajes anodinos, los diálogos resultan inverosímiles y la misoginia es notoria. Se siente que hay más erotismo en las rayas azules del antiguo Venus codificado que en esta saga.
La película es bastante predecible y carece de originalidad, presentando situaciones que no logran sorprender a quienes están familiarizados con este género.
Gout presenta la historia de forma clara y sencilla, evocando un estilo cinematográfico clásico que, aunque sea menos frecuente hoy en día, siempre encuentra su camino de regreso.
El segundo largometraje de Ciarán Foy desvanece los logros de su antecesora y se transforma en otra película más, proveniente de la fábrica de los sobresaltos.