Se trata, a fin de cuentas, de un entrañable experimento que funciona como un registro lleno de la pasión por el género y una reflexión sobre los alcances que puede tener una historia muy bien contada.
La obra de Cathy Yan representa un paso más en el cine que defiende la causa femenina, creyendo que para resaltar la lucha de las mujeres es suficiente contar con una directora y un elenco femenino que desafíe a los hombres.
Pfening se destaca en su dirección con una notable ópera prima, ofreciendo una perspectiva cálida y lúdica del cine como un esfuerzo colaborativo y explorando los proyectos que definen nuestras vidas.
A pesar del riesgo de caer en un pastiche exagerado, la película logra su objetivo. Con un presupuesto de cien millones, el trío de directores orquesta de manera coherente múltiples niveles y estilos narrativos, respaldados por un elenco igualmente ambicioso.
El realizador argentino se enfrentó al reto de adaptar un texto complicado. El filme es visualmente impactante, pero su narración resulta fría y algo mecánica.
Este documental contaba con todos los ingredientes para triunfar, comenzando por la selección de un tema fascinante, lleno de posibilidades y poco explorado en esta región.
'Volver a Boedo' presenta un formato clásico con cabezas parlantes y una clara organización en su exposición informativa, incluyendo todas las voces necesarias para un documental sobre este tema.
Más cercano a la observación no intrusiva de 'Parador Retiro' que a la estructura clásica de 'Gricel', 'Los pibes' podría perder fuerza al intentar abordar lo que los reclutadores evitan: preocuparse y escuchar a los jóvenes.
Es muy probable que 'Elizabeth Taylor: las cintas perdidas' resulte un tanto decepcionante para los cinéfilos. Sin embargo, el documental se destaca como un valioso testimonio de una época.
Un documental con una estructura monótona y notables fallos históricos, pero busca dibujar una sonrisa en medio de un panorama que muchos consideran desolador.
Virzi inyecta dosis de corrección política, señalando a la economía como responsable de los problemas sociales, y retrata a los humanos como seres individualistas, oscuros y dominados.
Piñeiro retrata la conexión entre mujeres con un enfoque de respeto y luminosidad. Su cámara respeta la acción y se integra plenamente en la cotidianidad de un universo que parece transformarse en cada película.
Película incómoda y rupturista. Es el segundo eslabón en la nueva búsqueda de Campusano, quien vuelve a recurrir a la prolijidad, pero ahora aplicándola a un mundo que se ajusta a la clase alta porteña.