'El fútbol o yo' se conforma con cumplir las expectativas sin arriesgar. El desenlace provoca una sensación de insatisfacción similar a un empate sin goles en casa.
Tenía el potencial para ofrecer una exploración profunda de la soledad y la desolación, sin embargo, opta por recurrir a las fórmulas tradicionales del género.
El debut en el largometraje del actor Martín Piroyansky demuestra claramente el potencial de un cineasta en desarrollo, a pesar de algunos errores sutiles en la estética.
Lo que inicia como una comedia irreverente se transforma en un interesante ejercicio de género, combinando elementos de las comedias de enredos, las buddy movies y las comedias románticas.
Luis Brandoni y Graciela Borges intentan brindar lo mejor de sí en este drama romántico que navega entre el melodrama típico de una telenovela y momentos de gran cursilería.
La película ofrece una buena construcción de su universo, partiendo de un marco referencial claro. Sin embargo, el guión no explora de manera profunda algunos elementos oscuros que podrían haberse incorporado para enriquecer la historia de amor del protagonista.
Los diálogos son sombríos y cargados de gravedad, el protagonista carece del carisma necesario y la trama resulta compleja, lo que deriva en que la serie se convierta en prisionera de sus propias aspiraciones de grandeza.
La adaptación cinematográfica del cómic homónimo resulta ser una obra visualmente abrumadora, llena de ruido, que al intentar abarcar múltiples elementos, acaba no logrando consolidarse en ninguno.
El resultado es un recorrido apasionante que refleja el profundo amor de sus creadores y de quienes participan hacia Mafalda. Este documenta utiliza ese amor como una base sólida para la reflexión y el análisis.
'Butterfly Vision' es una película que, sin exagerar su mensaje, logra cautivar al espectador. Con una narrativa ingeniosa y referencias al contexto actual, consigue destacarse y atraer la atención que de otro modo podría haberle sido esquiva.
Un material de altísima valía testimonial, no solo por lo que muestra, sino también por el silencio y los temores de muchos ante la presencia de una cámara.
Funciona como un melodrama familiar femenino, casi como un exponente tardío del cine de Douglas Sirk, su resolución encamina a 'La cascada' hacia la pudorosa mesura que había sostenido hasta entonces.