Un material de altísima valía testimonial, no solo por lo que muestra, sino también por el silencio y los temores de muchos ante la presencia de una cámara.
Funciona como un melodrama familiar femenino, casi como un exponente tardío del cine de Douglas Sirk, su resolución encamina a 'La cascada' hacia la pudorosa mesura que había sostenido hasta entonces.
El filme se aleja de respuestas evidentes y ofrece un recorrido intrigante y onírico, donde se plasman los deseos y temores más íntimos a través de la perspectiva inocente de un niño, dispuesto a descubrir lo inesperado.
Es sorprendente que una película que se centra en la verosimilitud presente dificultades para mantener su credibilidad narrativa. Se apoya más en la narración verbal que en las imágenes y peca al emplear excesivamente los saltos temporales y giros inesperados.
Christopher McQuarrie maneja el suspenso de forma magistral, otorgando un ritmo narrativo que evoca los thrillers en los que la identidad de los personajes siempre es incierta.
Jordan realiza un trabajo excepcional que, a pesar de ser único, cumple a la perfección. Sollima confía en su talento y le asigna el peso de una película de acción sin concesiones.
La película prioriza la espectacularidad sobre el desarrollo de la trama. La imaginería visual resalta más por la atención que le otorga Pearce que por su contribución a la narrativa. En esencia, todo se queda en una mera apariencia superficial.
No es una película particularmente inspirada, pero tampoco el desastre que tantos críticos anglosajones auguraban. Esta historia de mujeres de armas tomar pisa sobre terreno seguro y está narrada con buen pulso.
La calidad de la producción periodística es excepcional, destacándose un vasto y preciso material de archivo, complementado con descubrimientos inéditos que enriquecen aún más la narrativa.
Es un híbrido entre un drama de alcoba y un policial clásico que sabe su contexto. Sin embargo, su final simplista y apresurado arruina lo que se había desarrollado en la hora y media previa.
El filme ofrece una nueva mirada a un subgénero, destacando una época crucial. Sin embargo, una reescritura desde el presente podría haber aportado un enfoque más fresco.
Una inteligente reflexión sobre el arte y los mecanismos de los procesos creativos, que incluye múltiples referencias a figuras del policial y el cine de género.
Se trata de un film cuyo interesante punto de partida se diluye a medida que el relato queda preso de los tironeos entre la vertiente policial y la política.