La ligereza de la obra puede ser un tanto molesta, aunque hay momentos simpáticos. Destaca un tono de humor sutilmente irónico, pero la atmósfera de buen rollo en el contexto de ciencia-ficción es un punto negativo.
Conmovedora cinta, a caballo entre la comedia y el drama. Lo mejor es que logras sentir a los personajes como si formaran parte de tu familia. Sin embargo, la crítica social no se desarrolla de manera efectiva.
Pocos directores logran utilizar un lenguaje que, aunque simple, cuente una historia de manera tan brillante. Shyamalan despliega amor y sabiduría cinematográfica en cada uno de sus trabajos.
Buñueliano y sensacional esperpento, pedalea con tatiniano humor, dibujando una fluorescente sonrisa en una infinidad de referentes a los cuales da la vuelta con una libertad e inventiva sobresaliente y estimulante.