Ofrece lo que promete: aventuras sin freno y entretenimiento asegurado. La producción es impecable y, pese al abuso de algunos efectos especiales, la película se ve casi sin pestañear.
Manjar para amantes del cine, una película que trasciende el homenaje al maestro sueco. Presenta instantes de belleza perturbadora acompañados por una música exquisita.
Lo más destacado de 'Peter von Kant' son las actuaciones y la estética cuidada que Ozon imprime en sus imágenes. Sin embargo, la película no logra evadir una sensación de falsedad que permea su narrativa.
El filme combina humor, acción e intriga con actuaciones sobresalientes, creando un ambiente cinematográfico cautivador. Es difícil desear más en una experiencia así.
Película valiente y oportuna, pero sobre todo es divertida. Hay al menos media docena de escenas en las que el público se reirá incluso a costa de sus principios.
No soporta el desigual reparto de chistes, situaciones comprometidas y vidas cruzadas. Cabe preguntarse por qué todas las mujeres de la película sólo pretenden encontrar un hombre.
Lo grandioso de la película es la habilidad de Vigalondo para que sus cuatro cómicos y el hermoso contrapunto de Michelle Jenner nos hablen de las relaciones humanas con descacharrante clarividencia.
La película se inspira en múltiples clásicos y utiliza varios clichés, lo que la hace predecible. Sin embargo, las actuaciones destacadas y el compromiso del público contribuyen a que la experiencia final sea bastante grata.
La experiencia previa de los dos realizadores en televisión se refleja en su trabajo, aunque no siempre de forma positiva. Se destacan diálogos frescos, situaciones con las que el público puede identificarse y un tono desenfadado.
El esfuerzo detrás de la película es destacable, aunque los resultados no alcanzan a ser completamente satisfactorios. A pesar de ello, es una cinta que se puede disfrutar sin mayores quejas.
Una película sencilla y agradable, con personajes bien desarrollados. Las decisiones del guión son previsibles pero resultan encantadoras, complementadas por pequeñas sorpresas que destacan en la trama.
Tres o cuatro líneas de diálogo bien expresadas y la presencia de dos actrices llamativas no logran elevar la película por encima de los altos estándares que se esperan de un gran musical.
Un toque de sal gruesa en la trama, momentos divertidos distribuidos y un elenco efectivo, aunque en ocasiones algo sobreactuado, logran crear un producto que resulta entretenido y placentero.
El director y guionista logra sacar el máximo provecho de las situaciones y chistes, aunque algunos de ellos son un poco controvertidos. Sin embargo, hay detalles que distraen un poco del resultado final.
Monteverde consigue transmitir un mensaje positivo sin ser cursi ni doctrinario. Esta película, con un tono reconfortante y único, es una propuesta diferente que merece ser vista.
El regreso del destape llega con Bellucci. Sin embargo, cuando la magnífica madurez de la musa se aleja de la pantalla, la película se sumerge en un abismo sin rumbo ni lógica.
Santiago toma como referencia películas clásicas y consigue crear algunos instantes donde se vislumbra el potencial de su obra. Sin embargo, la risa, un elemento tan personal, no logra llegar a su máxima expresión.
Chiche presenta una comedia ligera que no innova, pero se aprecia su enfoque directo. La película, con su duración de hora y media, evita que el espectador pierda el interés rápidamente.
Lipinski logra redactar un ensayo impactante que critica tanto la relación de pareja como el concepto del matrimonio. La elección del elenco es también acertada.