La libertad tan absoluta que exhibe el guion resulta un deleite, pero también tiene el potencial de volverse monótona, similar a la sensación de moverse a mil kilómetros por hora durante un vuelo en avión.
No ofrece nada extraordinario en apariencia, pero es una obra feliz. De esquema convencional y realización correcta, lo que tiene de especial es la historia, sus personajes y los actores elegidos.
Gran ópera prima, Wandel logra contar de manera sensible, inteligente y profunda una problemática tan antigua como el acoso escolar. La interpretación de la joven Maya Vanderbeque es sublime.
Lo interesante del planteamiento es la condena social de sus compañeros de instituto. Morosa y sin música ni adornos, esta jauría invita a reflexionar sobre la culpa y el perdón.
Secun de la Rosa se entrega por completo y compone una emotiva carta de amor a los esforzados artistas de guerrilla. Esta película, que se siente breve y ligera, logra acertar en casi todos los aspectos: tono, diálogos, actuaciones y música.
Los chavales están fantásticos. Más que una historia, la película transmite un estado de ánimo, sin dejar de ser una obra de iniciación rodada con elegancia y fotografiada con esmero.
Personajes bien dibujados y tres o cuatro momentos de genuina sensibilidad. Sin embargo, la mayor crítica que se puede hacer a esta película es que sus destellos de madurez no son lo que esperará gran parte de su audiencia.
Juventud, divina miseria. No faltan tópicos, pero estos se combinan con un buen gusto en la puesta en escena, una escritura clara y una dirección de actores sólida. Es una propuesta honesta.
Destaca por el trabajo colectivo y la veracidad, por su retrato de personajes profundos en cuatro trazos y por un ritmo trepidante. Da gusto ver una película tan bien rodada.
Aunque algo sea cierto, no siempre se presenta de manera convincente en la pantalla. El drama de Fahim, que presenta algunos aspectos confusos, adolece de un toque de fantasía que roza la ligereza excesiva.
Demasiados diálogos se sienten artificiales y ninguno de los personajes, a pesar de estar en lados opuestos de la ley, logra envolver al espectador en la profundidad de sus pasiones. Sin embargo, la película no es mala y en absoluto resulta aburrida.
Nostálgico capricho italiano de Pixar. La propia concepción de la cinta evoca una experiencia de vacaciones en Italia. La película deja una impresión duradera, que resulta más significativa que los pequeños detalles.
Agradable película francesa, una historia que se disfruta por sus matices y su aroma particular. Está bien interpretada, no aburre en ningún momento y resulta inteligente.
La puesta en escena es sencilla y los intérpretes ofrecen actuaciones convincentes y profundas. La cámara, con movimientos elegantes, se enfoca en los ojos y el corazón de los personajes.