Tenía todo para ser un crimen perfecto, pero se enredó en sus propias inseguridades. Para un secuestro y una película, lo ideal es contar con un plan sólido; aquí no hay nada de eso.
En el fondo, es una perspectiva conservadora sobre la crisis financiera reciente que otras películas abordaron con mayor dureza. Sin embargo, esto no impide que 'El maestro del dinero' resulte entretenida y que se mantenga en sintonía con sus propias pretensiones.
Los sustos son abundantes, no solo por buscar el impacto, sino por crear una atmósfera opresiva donde prevalecen la culpa religiosa, el temor hacia lo sobrenatural y la lucha por la supervivencia de una familia. Sin duda, estamos ante una gran película.
Está más cerca de una innecesaria pérdida de tiempo para los actores, una directora y un público que, con esos nombres, estaba en su derecho de reclamar algo mucho mejor.
Una comedia con un toque de ligereza que, sin embargo, se manifiesta como ingeniosa. Lo más cautivador de la película es ese enfrentamiento generacional: los jóvenes adultos navegan en el proceso de madurar sin renunciar a su esencia 'cool'.
El problema es que la película no se decide por nada. Amaga con ser una romántica pero no lo es, tampoco es un drama y los personajes son trazados de una manera tosca complicando la empatía.
Todo está tan bien empaquetado, las historias son tan concretas y los hermanos Coen tan notables, que, aunque no haya llegado al cine, volvieron a hacer una de las buenas películas del año.
La película presenta una desconexión demasiado fría en su narrativa, y desde la mitad en adelante, comienza a perder intensidad. Sin embargo, en sus momentos más destacados, se puede apreciar el toque característico de Polanski, ya que aún se logra detectar su antiguo espíritu.
Es una lástima que 'La gran muralla' se sienta tan estadounidense. La película, con su enfoque de superhéroes, presenta un espectáculo visual interesante, pero esa apariencia de artificialidad y conciencia propia no resulta favorable.
Villeneuve refleja la maestría de los grandes cineastas, un grupo exclusivo donde las nuevas incorporaciones son pocas. Su obra se convierte en un compendio de conceptos cinematográficos que abordan temas políticos, sociales, individuales y religiosos.
A pesar de su intención festiva y erótica, la película se siente como una comedia amistosa. León sigue los lineamientos esperados: los personajes son simpáticos y las historias se desarrollan sin grandes sobresaltos.
El nombre "Amour Fou" evoca la obra de Jacques Rivette, pero su conexión más evidente es con "La marquesa de O" de Eric Rohmer, una película que sin duda deja huella en el cine.
Una película emotiva. Quizás lo más exótico para la filmografía de los Dardenne sea Cotillard en el papel principal. Es capaz de reflejar la depresión de una mujer que se ve prisionera de una situación que, básicamente, la sobrepasa. Cotillard es una gran actriz.