Estados Unidos tiene una larga tradición de cine bélico, pero incluso en las películas más críticas dentro de ella existe un patriotismo de fondo, guiño al mito fundacional de ese país. En ese contexto, resulta atípica y subversiva esta cinta de Kevin Macdonald.
'Hugo' revela las pasiones personales de Scorsese, así como su enfoque en el proyecto de vida y otras vocaciones que trascienden su papel como director.
Esta película fue uno de los detonantes del movimiento MeToo, uno de los más potentes de las últimas décadas. Pero un tema importante no equivale siempre a una gran película.
Numerosas películas y series de ficción han abordado en tiempos recientes el problema del acoso sexual. En esta cinta, la directora Kitty Green lo muestra con la complejidad que se merece.
Películas como 'Spotlight' se dirigen al espectador de manera íntima. La puesta en escena de 'Spotlight' recuerda el rigor de 'Todos los hombres del presidente' y la autocrítica presente en 'El precio de la verdad'.
Pablo Larraín no cuenta una historia donde los culpables son castigados y las víctimas resarcidas. Más bien, ahonda en un mundo ya descompuesto, señala conflictos más profundos y obliga al espectador a formarse un nuevo juicio sobre personajes que ya creía juzgados.
Ni un retrato retocado ni un regodeo en el lodo. Cruda y sin rodeos, pero lejos de la explotación. La película propone una lectura que rebasa la anécdota y evita designar víctimas y verdugos.
Hay un cine documental en el que el sujeto que se sabe filmado revela aspectos de su persona que no habría dejado ver de otra manera. En esta veta se encuentra 'Retratando a la familia Friedman', predecesora, no solo en el tiempo, de la muy sonada serie 'The Jinx'.
La película destaca por su estructura arriesgada y la notable actuación de Mark Wahlberg, quien usualmente interpreta personajes bidimensionales, en el rol de Joe Bell.
El valor de esta ficción inspirada en la infancia del director no está en la fidelidad con que recrea esos años, sino en la eficacia con que explica sin explicar los orígenes de los temas y las técnicas de su filmografía.
Williams y la guionista K. D. Davila muestran en esta comedia que es posible abordar problemas como el racismo y la brutalidad policíaca sin aleccionar, a través de una historia construida de manera astuta.
Es casi desconcertante por su tono cálido y nostálgico, además de contar con protagonistas que mantienen su impulso vital a pesar de los desafíos de la adolescencia.
Sin afán didáctico, la cinta expone el conflicto del adolescente Rodrigo y el de su madre y su pareja, dos adultos que son incapaces de lidiar con situaciones de adultos.
Lejos del pánico moral que ha desatado, el debut como directora de Maïmouna Doucouré es un drama acerca de la necesidad de pertenencia de una niña en un contexto lleno de riesgos, que la cinta condena de forma clara.
Aunque en esta película Fernando Frías aborda temas como la violencia, el narcotráfico y la migración, también plantea cuestiones incómodas relacionadas con la identidad.
Un melodrama que no teme a los extremos del género evoca los estilos de Barry Jenkins y Andrea Arnold: del primero, el lirismo emocional y su estilo visual vívido; de la segunda, el uso excepcional de un potente soundtrack.