Wheatley regresa a la locura de su obra maestra 'Kill List'. En un océano de cintas sobrias y moralizantes, aprecio aquellas que nos hacen recordar que la vida es un verdadero caos.
Agota hasta la vergüenza el recurso de entrelazar historias de personajes solitarios/infelices/enfermos que encuentran sentido a sus vidas en la mágica noche del título.
Cada escena de la obra de Glazer es un fuerte reproche a la complicidad y avaricia de los nazis en los campos de concentración. El terror del genocidio se queda fuera de la vista, lo que hace que lo invisible consuma, desde el inicio hasta el final, los pensamientos del espectador.
La perspectiva del húngaro László Nemes sobre el Holocausto resulta impactante y desgarradora. Esta película representa una revitalización del subgénero cinematográfico enfocado en este trágico episodio histórico.
Tarantino logra entretener a su audiencia con una presentación visceral. La atmósfera de 'Bastardos sin gloria' transforma la reflexión ética en una experiencia absurda.
Es una película que rinde homenaje y hace referencia a numerosas otras obras. Esta labor se realiza en todos los aspectos, tanto de manera directa como implícita, abarcando tanto la forma como la trama.
No hay sinopsis que haga justicia al guion de Charles Brackett y Billy Wilder. Igualmente impactante es la selección de los actores principales. Sin duda, 'Sunset Boulevard' puede considerarse como la película con el elenco más destacado en la historia del cine.
Esta película de zombis puede interpretarse como una representación de la lucha entre generaciones, donde los jóvenes, a quienes se les tilda de apáticos, se enfrentan a los adultos que les dejaron un mundo sin grandes estímulos.
Más allá de los sonidos y las texturas melancólicas, y de un guión que respeta los símbolos, metáforas y abstracciones del original, (...) es emotiva, y no un simple ejercicio de estilo.
Historias que exploran la imperfección de las madres, sus miedos, resentimientos y culpas, presentadas de manera humorística y con un enfoque particular. Este juego de contrastes transforma lo que podría haber sido una narrativa condescendiente en una propuesta cautivadora.
La película combina la exploración de un caso criminal con una crítica a la hipocresía social que enfrenta a las mujeres. Además, destaca la falta de seriedad en la que se llevó a cabo la investigación.
No hay que ser defensor de animales para apreciar la ironía. La historia de alianza entre especies que narran esas escenas es el mejor argumento a favor de la reflexión propuesta por 'Hagen y yo'.
Sciama critica en esta película una de las más sobresalientes de 2019, la tendencia voyeurista que ha dominado en el cine, y sugiere, en lugar de eso, una visión más colaborativa.