Visualmente, el filme ha mejorado en cuanto a volumen, movimiento, detalle y textura de las animaciones. Además, los personajes conservan un aire familiar al mantener sus diseños originales y esa sofisticación ligeramente adulta.
Los ecos creativos y narrativos que hicieron un éxito de la saga ‘Cómo entrenar a tu dragón’ resuenan en esta historia, que se transforma en un viaje de sanación y autodescubrimiento, en el que se exploran temas relacionados a la pérdida y al amor familiar.
Hace del periplo del héroe un espectáculo de cine musical, con temas que recogen y transmiten la emoción, el humor y la intriga de un relato que ha evolucionado, no solo estéticamente sino también narrativamente.
Bird regresa a la idea que llevó al éxito de la primera película y busca restablecer el equilibrio perfecto entre la aventura y el riesgo de enfrentar el crimen, así como los aspectos más cotidianos de la vida familiar.
Con la única pretensión de ofrecer un momento de entretenimiento, la cinta alcanza el balance adecuado entre la aventura, el humor y el drama, ofreciendo además una obra en sintonía con el espíritu divertido y creativo del cómic.
Aunque los personajes y escenarios son del todo familiares, la dirección de Jon Watts le da un nuevo impulso a una aventura dinámica, fresca y entretenida.
Es una cinta que se resuelve entre la acción, la aventura y la comedia, mientras busca mantener el ritmo tratando de contar muchas cosas a la vez. Funciona como un divertido momento familiar y un buen pasatiempo de verano.
Mientras el relato avanza, la línea reflexiva se ahoga en un mar de emocionantes cápsulas de acción, suspenso y humor, donde tampoco faltarán guiños a la cultura popular. Un viaje que deja un claro mensaje sobre la aceptación de las diferencias y el potencial femenino en la comunidad.
Otro de los distintivos es la creación de un efecto visual llamativo con entornos de apariencia natural y personajes que imitan la textura de papel arrugado, lo que permite al director generar un impacto más realista y efectivo.
Pretende ser una comedia feminista, diversa, inclusiva, liberal, inspiradora y emotiva, pero al querer abarcar tanto el resultado es irregular e insubstancial.
La exploración psicológica de los personajes adultos se queda en la superficie pero alcanza para entender. La cinta, un tanto larga, se estanca en el susto previsible y el show grotesco, que entretiene pero no perturba del todo.
Kinberg propone una adaptación oscura, a partir de un estilo cinematográfico que busca equilibrar el peso entre el drama, la acción y el suspenso, con un trasfondo psicológico un tanto más elaborado, pero sin descuidar la línea de entretenimiento masivo.
La cinta de Chaves ofrece los sustos esperados de la saga, aunque su frecuencia disminuye, lo que permite enfatizar la tensión y el misterio característicos del thriller policial.