Encuadra sin dudas en las películas pensadas más en la taquilla y el impacto que en algún tipo de búsqueda estética, temática o formal más personal. Ello no implica que el resultado sea o deba ser per se mejor en uno u otro caso.
Una historia de amor única. Como único es el universo que retrata. Una película, unas vidas que (...) solo pueden ser contadas con la sensibilidad y empatía que la muy talentosa Clarisa Navas posee.
El montaje rítmico es parte esencial de esta película. Hay un vacío generacional en este enfoque, lo que establece un diálogo interesante con la notable 'Boyhood' de Richard Linklater.
Las vueltas de tuerca son efectivas, los actores desempeñan sus roles con habilidad, y el elemento genérico femenino, que no se refiere al gore, se incorpora con una elegancia y relevancia que superan con creces a ciertas expresiones tardías.
La libertad absoluta y el disfrute compartido se nota también en las figuras que se sumaron a la fiesta, poniéndole la voz a los personajes principales. Hermosa fiesta no apta para prejuicios.
El resultado artístico es fascinante. El guion de Sofía Coppola se aleja del morbo de centrarse en los temas más polémicos y se enfoca en el proceso interno que lleva a Priscilla Beaulieu a transformarse en Priscilla Presley.
Lúdica e inteligente, quizás un poco engreída, 'The Theory of Everything' posee el descaro y el amor por el cine que se extraña en algunas películas que generaron más consenso en esta edición de Venecia.
El director hace bien en enamorarse de Penélope Cruz, ya que con ella en pantalla se viven los mejores momentos de 'L’immesitá'. Su enfoque sobre el microcosmos de la relación madre-hijos es cariñoso, efectivo y logra una distancia adecuada.
Enormemente triste, atenta a cada detalle para dar carnadura y profundidad a todos los protagonistas, 'So Long, My Son', deja en claro su mirada política sobre los acontecimientos públicos sin cantinelas reiterativas ni denuncias subrayadas.
Un relato con un acabado mainstream, pero que jamás pierde profundidad, inteligencia ni filo. Un film generoso que, mientras se disfruta en sus múltiples facetas y aristas, plantea valiosos y necesarios debates.
Me genera un entusiasmo que, desafortunadamente, no me resulta tan habitual en cuanto al cine contemporáneo. Es una película que asume una postura con una valentía y respeto por el espectador que son poco habituales.
No es que se trate de una gran película, pero dentro de la categoría de dramas históricos con artes marciales, 'Shadow' recupera en gran medida el componente físico de las peleas, creando un universo que es tan artificial como hermoso e intrigante.