La película, aunque colmada de lugares comunes, tiene su mayor interés en la recreación de aquel París y en algunas coreografías que solo el dibujo hace posibles.
Es posible que los niños más pequeños no se fijen en algunos detalles, pero no se puede asumir que tolerarán la falta de energía en la narrativa y la escasa cantidad de humor.
Nada demasiado interesante ni novedoso para la platea, como tampoco lo son los dibujos, muy lejos del nivel al que la animación, aun en industrias no demasiado fogueadas en ese terreno, nos tiene acostumbrados.
Triunfadores son los responsables de esta elaborada realización, que pone en evidencia cuántos progresos han premiado la frecuente práctica del lenguaje de animación.
Sin llegar al depurado detallismo de la emblemática compañía donde nació 'Toy Story' y de algunas otras, 'Metegol' saldría bien parada en la comparación con las producciones norteamericanas que sobresalen en el mercado.
Hay muy gráficas escenas de violencia, con sangre, vísceras y cuerpos mutilados por todas partes, una guerra despiadada y feroz alimentada perpetuamente por la venganza entre dos bandos enfrentados y muy poco que se parezca al suspenso o al horror.
Un muestrario promocional. Los fans podrán salir satisfechos del cine, pero lo que 'Worlds Away' confirma es que las fantasías del Cirque exigen ser disfrutadas en vivo.
Hasta en este tipo de productos puede hacerse gala de originalidad o al menos filtrar algunas pizcas de ingenio. En este caso, la primera está ausente y la dosis de ingenio es más bien exigua.
El film es duro y contenido, austero y libre de cualquier exceso o apelación emotiva. Exponen en un inteligente claroscuro el tema de la maternidad, analizan la solidaridad y el coraje, y están repletos de merecidos homenajes.
La audacia del film reside en el hecho de haber abordado un caso tan espinoso y crudo más que en la manera de exponerlo, sólo ilustrando el abundante material a que dio origen el caso y con escasa voluntad de profundizar en sus raíces.
El film emplea en exceso las pistas engañosas hacia el final y, en ocasiones, puede sentirse un tanto alargado. Sin embargo, logra mantener la atención en la mayor parte del tiempo, brindando suficientes elementos interesantes.
La mirada inteligente y sensible de San Martín sabe descubrir en pequeños y precisos detalles las tensiones que palpitan detrás de la aparente concordia. Es mérito del guión, (...) y de una dirección que obtiene admirables rendimientos de todo el elenco.