Una trama impactante y emocional, al igual que las obras de los creadores de 'La promesa', 'Rossetta' o 'El niño'. Estos directores se enfocan en ilustrar con una honesta precisión la realidad que enfrenta una significativa porción de la población mundial.
El aspecto más criticable del filme es su incapacidad para involucrar al espectador en la trama, a pesar de su habilidad para despertar la curiosidad. Esto impide que se genere una conexión emocional con la historia.
La película presenta momentos inesperados, un reparto aceptable y algunos argumentos psicológicos poco convincentes. Sin embargo, también hay risas que surgen sin querer y poco que se tome en serio.
Metáforas y alusiones que exigen el compromiso y la participación de un espectador que está habituado, incluso en el cine político, a un rol más pasivo.
Lo más destacable de esta historia predecible con un desenlace milagroso es la actuación de Kalkbrenner y su música, aunque es posible que para sus seguidores la cantidad haya sido insuficiente.
Diritti centró su enfoque en la composición visual, lo que resultó en una reducción de la fuerza de su narrativa histórica, convirtiéndola en una experiencia más aséptica.
Sin el impacto sorpresivo de la primera entrega, la película presenta una narración fragmentada que, en varias ocasiones, resulta desafortunadamente confusa.
Que lo que se cuenta resulte poco creíble es lo de menos. El tema podría haber generado diversas reflexiones, no necesariamente relacionadas con el enredo melodramático que atrajo a los guionistas.
Cero efectismo, con un ambiente cada vez más inquietante. Es una grata sorpresa y un acierto en el cine nacional que se atreve con el género de terror, haciéndolo de una forma intensa y desafiante.
Canet navega por el género con notable maestría, sin embargo, la historia de amor que fundamenta el relato carece de la convicción y la intensidad necesarias para ser realmente efectiva.
El drama que en la primera parte seduce con su clima inquietante y ominoso termina convirtiéndose en una historia de venganza más, con un desenlace en el que se sacrifica cualquier rigor.